jueves, 24 de agosto de 2017

CHE Guevara masacre de retaguardia en Bolivia Tania guerrillera argentina Adys Cupull Froilán González AUCA museo Che Guevara Buenos Aires

LA EMBOSCADA A LA RETAGUARDIA GUERRILLERA.

Por Froilán González y Adys Cupull.

El 31 de agosto se cumplen 50 años de la desaparición física de los guerrilleros del grupo de la Retaguardia al mando del cubano Juan Vitalio Acuña Núñez (Joaquín) que cayó en la emboscada del Río Grande.

 Ese día fueron masacrados los cubanos Juan Vitalio Acuña, (Joaquín), Israel Reyes Zayas (Braulio) y Gustavo Machín Hoed De Beche (Alejandro) y los bolivianos Moisés Guevara Rodríguez, Apolinar Aquino Quispe (Apolinar) y Walter Arancibia Ayala (Walter) y torturado y asesinado Freddy Maymura, (Ernesto) y el 4 de septiembre asesinado el médico peruano Restituto José Cabrera Flores (Negro) en el río Palmarito. Posteriormente fue encontrada Tania, sin vida, cerca del río, lejos del vado donde se produjo la emboscada.  

Antecedentes

Después del combate del 23 de marzo de 1967 quedaron en la zona guerrillera el francés Regis Debray, el argentino Ciro Roberto Bustos, el peruano Juan Pablo Chang-Navarro (Chino) y Haydée Tamara Bunke (Tania).

El 16 de abril el Che decidió acompañar al francés y al argentino rumbo a Muyupampa, población situada en el camino Camiri  Sucre. También decidió que el médico peruano Restituto José Cabrera Flores (Negro) se quedara al frente de la atención de los enfermos, entre ellos Tania, el cubano Gustavo Machín Hoed De Beche (Alejandro), ambos con fiebre alta, los bolivianos Moisés Guevara Rodríguez, con un fuerte cólico de las vías biliares y Serapio Aquino Tudela, con problemas en una pierna. El 17 acamparon en las cercanías del caserío Bella Vista con la indicación de mantenerse en ese paraje hasta el regreso del Che y sus compañeros.

También quedaron en ese lugar los cubanos Joaquín como jefe de la Retaguardia, Israel Reyes Zayas (Braulio), Antonio Sánchez Díaz (Marcos), los bolivianos Freddy Maymura Hurtado (Ernesto), Antonio Jiménez Tardío (Pedro o Pan Divino), Apolinar Aquino Quispe (Apolinar), Walter Arancibia Ayala (Walter), Casildo Condori Cochi (Víctor) y cuatro hombres que iban a ser  licenciados, Julio Velazco Montano (Pepe), Eusebio Tapia Aruni (Eusebio), Hugo Choque Silva (Chingolo) y José Castillo Chávez (Paco).

Dos de los sobrevivientes ofrecieron los testimonios que esclarecen lo sucedido en la Retaguardia: los bolivianos Eusebio Tapia, quien formó parte del grupo hasta los primeros días de agosto y José Castillo, Paco, único sobreviviente de la masacre que se produjo el 31 de agosto que publicamos en nuestro libro "De Ñacahuasú a La Higuera"" de cuyas entrevistas tomamos algunos fragmentos.

Eusebio narró que estuvieron casi tres meses cerca del río Yaqui, en la punta de un prado que se llama Bella Vista, desde donde una comisión fue a visitar a los campesinos para recoger víveres.

Hubo combates cerca, se sentía el vuelo de los aviones, bombardeos y disparos. El campamento lo ubicaron sobre el arroyo que pasaba ligeramente por una planicie entre dos lomas, en un lugar que se llama El Hueso, a unos 10 kilómetros de las casas de los campesinos. Joaquín decidió atacar al ejército para que el grupo del Che, conocieran que estaban allí. Otro día fueron a buscar alimentos, encontraron unos caballos salvajes y en ese momento Pepe (José Velazco), abandonó la guerrilla, el ejército lo sorprendió, apresó, torturó y asesinó.

Eusebio afirmó que los campesinos fueron muy serviciales y amistosos; por eso el ejército quemó sus cosechas, los obligaron a abandonar sus casas y la zona quedó desocupada.  Los guerrilleros permanecieron rodeados por el ejército, con varios enfrentamientos, algunos combates y falta de alimentos.

En Bella Vista estuvieron casi tres meses, Tania se recuperó rápido y era la que mantenía informado al grupo, captaba noticias de Bolivia, Cuba, Chile, Perú y Argentina a través de un pequeño receptor.

El 2 de junio el cubano Antonio Sánchez Díaz (Marcos) y el boliviano Casildo Condori Cochi (Víctor) murieron en una emboscada, en un sitio conocido como Peñón Colorado. Dice Eusebio que no pudieron ir a recoger los cadáveres porque los soldados seguían emboscados. Allí estuvieron más de una semana hasta que varios compañeros fueron a enterrarlos.

En 1984 en Lagunillas, Belizaida Arteaga, dio su testimonio para la investigación histórica, publicado en nuestro libro "De Ñacahuasú a La Higuera", donde afirmó que un ex soldado le contó que los propios guerrilleros los sepultaron  en Peñón Colorado, pero que un tiempo después los campesinos Domingo García, Carlos Rodas y Zenón García, los enterraron de nuevo, porque los animales del monte los desenterraron, que ellos sabían el lugar. Belizaida nos llevó a la casa del exsoldado, quien dio su testimonio y corroboró lo expresado por ella.

El 11 de abril del 2000 el equipo de especialistas cubanos dirigidos por el doctor cubano Jorge González, encontró en la zona de Bella Vista los restos de Marcos y Casildo, que fueron trasladados a Cuba y el 8 de octubre del 2000, depositados en el Complejo Escultórico "Ernesto Che Guevara" de la ciudad de Santa Clara. Las informaciones de los campesinos fueron muy valiosas para el hallazgo.

Eusebio continuó: "Tania ya estaba recuperada y no tenía necesidad de que la ayudáramos; caminaba bastante, como todos nosotros, aunque tratábamos de ayudarla, porque el hombre siempre es sensible con las mujeres, tratábamos de ayudar, pero ella no necesitaba y no quería, era uno más. Yo sentía tal vez que era como una madre, llevaba en un bolsito azul, puesto en el hombro y por su sensibilidad recogía, piedrecitas bonitas y de colores.  Caminamos bastante y acampamos."

Eusebio siguió narrando que continuaron caminando y Serapio (el boliviano Serapio Aquino Tudela) salió adelante y en una curva advirtió la presencia de los militares, se ocultó detrás de unas piedras y comenzó a alertarlos y en el momento que dice. "Alto: ¡El ejército!", se escuchó una ráfaga y expresó:

"Yo conocí que el ejército le decía a Serapio que se callara la boca porque la intención era que el grupo entrara completo y aniquilarnos allí; pero Serapio nos salvó la vida, por eso digo yo que él murió como un héroe… era el 9 de julio y se lo llevaron para Lagunillas y allí lo enterraron…".

El 12 de julio el Che escribió en su Diario que la radio trajo la noticia que parecía verídica en su parte más importante, porque hablaba de un combate en el Iquira con un muerto de parte de los guerrilleros, cuyo cadáver llevaron para Lagunillas. La euforia sobre el cadáver indicaba que algo de verdad había en el caso.

Con esas informaciones llegamos a Lagunillas en 1984, donde entrevistamos   a Ernesto Barba, Subprefecto de esa ciudad en 1967, testimonio que publicamos en nuestro libro "De Ñacahuasú a La Higuera".  Nos recibió amablemente y aseguró que dos guerrilleros fueron sepultados en el cementerio de Lagunillas. Explicó que no los enterraron en cajas, solo envueltos en unas frazaditas, que llevaron los pobladores, que cuando cumplió un año, fue a ponerles una velita limpia, pero ya tenían velas nuevas y muchas flores, otras gentes habían ido antes que él.

Hilda Blanco, una de la más antigua residente de Lagunillas, que asistió al entierro, narró que estaba su compadre, Santos Alderete, quien cada año el día de los muertos les llevaba flores y encendía velas; y afirmó: "Cuando llegaron los cubanos para buscar los restos de los guerrilleros, vinieron a verme. No sé quién les dio mi nombre. Los atendí bien y los llevé a la casa de mi compadre Santos Alderete, que sabía mejor que yo. Él los llevó al cementerio y ayudó a cavar las tumbas".

El 9 de febrero del 2000, en el cementerio de Lagunillas los especialistas cubanos, encontraron los restos de Serapio Aquino Tudela, que fueron trasladados a Cuba y el 8 de octubre del 2000, colocada en el nicho correspondiente del Conjunto Escultórico "Ernesto Che Guevara" de la ciudad de Santa Clara.

Según el testimonio de Eusebio, después de la muerte de Serapio, se dirigieron hacia el camino de Sucre a Camiri y cerca de Ticucha, Alejandro (Gustavo Machín Hoed de Beche), detectó la presencia de soldados y comenzó a disparar. Se hizo una línea de resistencia para detener el avance, fue un combate muy fuerte. El ejército tenía rodeada la zona. Los guerrilleros lograron continuar la marcha durante varios días.

Paco aclaró que en otro de los combates en los primeros días de agosto, Eusebio y Chingolo se quedaron organizando las mochilas y cuando ellos regresaron al campamento lo habían abandonado.

Los demás guerrilleros tomaron el pueblito de Chuhuayaco (en quechua agua clara), situado sobre una falda del macizo montañoso Iñao. Que Joaquín pensaba salir al camino principal de Sucre - Camiri, tomar algún camión con víveres, para hacer sentir su presencia, pero al detectar la existencia de ese pueblito, decidió tomarlo y proveerse de alimentos.

Moisés Guevara les habló en quechua a los campesinos, les dijo que se habían levantado contra las injusticias en el país, contra el gobierno de turno que permanentemente mantenían el atraso, miseria y hambre: Los campesinos escuchaban con atención.

El 9 de agosto, los guerrilleros se internaron nuevamente en la serranía del Iñao y prepararon una emboscada, pero el ejército estaba en la ladera opuesta y comenzaron a bombardear con morteros, lo que provocó una columna de humo. Fue Braulio el primero en cruzarla y comenzaron a dispararles, Pedro (Antonio Jiménez Tardío) llegó a la mitad de la loma y cayó.

Eusebio Tapia, explicó que estaba enterrado en el cementerio de Lagunillas, Hilda Blanco y Ernesto Barba también proporcionaron esa información. Sus familiares exhumaron el cadáver y lo trasladaron a Cochabamba en una ceremonia privada.

El grupo de Joaquín continuó la marcha, tratando de encontrarse con el del Che.  Tras varios días, llegaron a las cercanías del Río Grande, se encontraron con unos campesinos con un arría de burros que llevaban a la feria de Vallegrande.  Le compraron uno que salcocharon y comieron.  Al día siguiente continuaron la marcha rumbo al Río Grande.

SEGUNDA PARTE. 

En las entrevistas con el boliviano José Castillo Chávez (Paco), sobreviviente de la emboscada del 31 de agosto, relató que había días que caminaban en una sola jornada, entre 40 a 60 kilómetros, abriendo caminos con machetes. Tania, a consecuencias de las niguas, sufrió de llagas y  unas heridas profundas en los pies y prácticamente no podía caminar, es por ello que Joaquín determinó dejarla en un lugar seguro, con Alejandro (Gustavo Machín Hoed de Beche) que también estaba enfermo, con la finalidad de protegerlos hasta que se recuperaran y los demás continuarían hasta el lugar donde se encontrarían con el Che.

Con ese objetivo se aproximaron a la casa del campesino Honorato Rojas, que fue el primero que conocieron durante la exploración realizada con el Che en febrero. Los guerrilleros desconocían que en el mes de mayo el ejército lo había apresado y torturado y donde Honorato admitió haber colaborado con la guerrilla, que lo trataron bien y que había recibido dinero, que estaba agradecido, porque atendieron a sus hijos enfermos y se había comprometido a colaborarles. Los militares desconfiaron ante la posibilidad de que volviera a prestarles ayuda y decidieron designar a dos soldados que de manera permanente vivirían en su casa para vigilarlo.

El 30 de agosto los guerrilleros cruzaron el Río Grande y llegaron a la casa de Honorato. Le solicitaron ayuda. El campesino les preparó comida. También se comprometió a llevar alimentos y medicinas a Tania y Alejandro en una aguada cercana, situada al otro lado del Río Grande.

Uno de los soldados que permanecía de guardia se ocultó al observar a los guerrilleros. El otro estaba pescando y el hijo mayor de Honorato fue a avisarle. El soldado partió hacia el campamento militar acantonado en un lugar conocido como Lajas, a unos 35 kilómetros de distancia.

Los militares se movilizaron. El Capitán Mario Vargas Salinas al mando de la tropa, al llegar a la casa de Evaristo Caballero, le pidió que los guiara, pero el campesino se negó, buscando varios pretextos. Le prometieron pagarle bien, pero buscó nuevas justificaciones, y entonces le obligó a ir.

El grupo militar de avanzada se encontró con el soldado que se había quedado en la casa de Honorato e informó que estaba dentro de la choza cuando escuchó que los perros comenzaron a ladrar; se asomó y vio que llegaban los guerrilleros armados con carabinas. El soldado se cambió de ropa, escondió su fusil, se acostó en el camastro y se tapó completamente, simulando estar enfermo.

El soldado escuchó cuando los guerrilleros eran atendidos por el campesino y éste les informaba que le habían detenido, llevado a Vallegrande, torturado y que ocuparon su finca, donde construyeron unas barracas; les mostró los golpes que le habían propinado y les informó que los militares se encontraban en Lajas, a 40 kilómetros de allí. Explicó que posteriormente Honorato entró a la casa y les llevó una olla de comida que estaba cocinando, les vendió unas gallinas, maíz y les prometió que al día siguiente los guiaría hasta cruzar el río.

Con esta información los militares continuaron avanzando. Andrea Vega, esposa de Honorato, con tres de sus hijos y algunos bultos, trataba de fugarse de la zona, fue detenida por los militares e interrogada. Ella informó que se iba para Yajopampa, donde tenía a sus parientes, y que los guerrilleros habían vuelto, conversaron con su marido y le pidieron comida para 45 hombres. Fue obligada a regresar para evitar sospechas de los guerrilleros. Andrea lloró para que la dejaran continuar y se produjo una situación dramática cuando se negaba a regresar.

Mientras tanto, la avanzada militar se encontró con Honorato y su hijo mayor que, con otros bultos, también trataba de abandonar el lugar. Vargas Salinas lo amenazó de muerte, acusándolo de traidor. La mujer y los hijos lloraron y suplicaron. El campesino informó que los guerrilleros le pidieron que les cruzara por el vado esa misma noche, que les aconsejó que era muy peligroso, que debían y sería mejor esperar al día siguiente, ellos le respondieron que volverían a las cinco de la tarde. pero que él no quería hacerlo y para no tener más problemas quería marcharse para siempre del lugar.

Vargas Salinas lo conminó a que regresara y guiara a los guerrilleros o sería fusilado. Andrea lloró, le pidió a su marido que no aceptara, que lo iban a matar también; en tono suplicante pidió a los militares que lo dejaran marcharse. Vargas no aceptó y le advirtió que, si no cumplía, él, su mujer e hijos serían fusilados por complicidad con los guerrilleros.

El día 31 de agosto Honorato guio a los guerrilleros a la emboscada, quedando vivos Freddy Maymura y Paco (José Castillo Chávez), por la noche comenzaron a interrogarlos. Freddy se negó a hablar. Los militares afirmaban que era cubano, porque no respondía a ninguna de las preguntas y comenzaron a torturarlo, primero le dispararon e hirieron en un brazo y por la noche, cerca de la arena del río, lo asesinaron.

Sobre la emboscada Paco narró que el día 31 de agosto como a las cuatro de la tarde, Honorato Rojas los guió hasta el vado del Río Grande donde los esperaba el ejército.

Señaló que el primero en caer fue Braulio, (Israel Reyes Zayas) que se dió cuenta de la presencia de los soldados emboscados, disparó su ametralladora y mató a un soldado.

"Yo estaba cruzando el río delante de Tania, detrás de ella Joaquín, (Juan Vitalio Acuña Núñez) cuando se produce el tiroteo, el instinto de conservación hizo que tratara de protegerme y me metí en el agua. Vi que Joaquín había logrado salir del río, que estaba caminando dificultosamente, pero después cayó. Lo vi caer en la orilla.

"Después que todos caímos, no hubo resistencia, entonces los soldados salieron por ambos lados del río, ellos estaban emboscados por las dos bandas del río, nos disparaban por delante y por detrás….

"Negro (Restituto José Cabrera Flores) logró salir vivo de la emboscada, porque se encontraba más o menos en el medio del río, que era más hondo y seguramente se dejó llevar por el agua y él nadaba muy bien. Seguramente salió de la zona nadando…  Tania también fue arrastrada por el río."

 TERCERA PARTE.   Por Froilán González y Adys Cupull.

La emboscada a la retaguardia guerrillera del día 31 de agosto de 1967 se produjo en el vado de Puerto Mauricio, en el Río Grande, pero los informes militares dieron el lugar como en el Vado del Yeso, del río Masicurí. El cambio de la información sobre el lugar se debió a las profundas contradicciones y rivalidades entre los comandantes de las divisiones VIII y IV. pues según la recompensa ofrecida, cada guerrillero estaba valorado en varios miles de pesos, dinero que reclamaban los miembros de las dos divisiones. La VIII  llevó a cabo las operaciones en la jurisdicción de la IV.

El boliviano José Castillo Chávez (Paco) único sobreviviente de la emboscada relató: "Braulio (Israel Reyes Zayas) era la fuerza, el espíritu, pues era un guía excelente que se deslizaba con tal facilidad en el monte, que parecía conocer todas las regiones, aunque fuera la primera vez que estuviera allí. Movilizaba de tal forma, que siempre hemos estado en lugares seguros. Él se subía a una montaña, observaba el horizonte y después sabía por dónde ir, siempre sabía ubicarse cerca de donde había un arroyuelo. Además de su fortaleza, del trabajo de machetero que hacía por días enteros, después cumplía como cualquier otro sus obligaciones. Si tenía que cocinar, cocinaba, si le tocaba esa noche guardia, la hacía también.

"Era un hombre de una fortaleza, que no es común en las gentes, él nunca ha bajado su moral. Su gran preocupación y deseo era encontrarse con el Che. Yo dormía debajo de su hamaca, esto sirvió para que surgiera la amistad, me contaba aspectos de su familia, de su tierra, de cómo se había incorporado a la Sierra Maestra, pero sin entrar en detalles. Yo también le contaba sobre mi vida. Me dijo que se había incorporado a la Sierra sin saber nada, analfabeto, que allí aprendió las primeras letras.

"Joaquín (Juan Vitalio Acuña Núñez) se retrasaba mucho, porque en los últimos meses sufrió demasiado, por motivo de los pies, porque los únicos zapatos que él tenía se le terminaron y no pudo conseguir otros, porque sus pies eran muy grandes. Le hicieron unas abarcas y esas también se terminaron, andaba descalzo, caminaba y caminaba kilómetros así y eso era lo que influía para caminar despacio.

 "Negro (Restituto José Cabrera Flores) se preocupaba por la salud de Joaquín, de Alejandro (Gustavo Machín Hoed de Beche) y Tania, le cuidaba las heridas y llagas que las niguas le habían ocasionado. Negro y Tania se llevaban muy bien y conversaban mucho. Tania lo elogiaba como una persona muy amable…

"Negro conversaba mucho con Alejandro, de muchos temas, los dos eran personas muy preparadas, inteligentes y cultas, Alejandro le hablaba de historia, de su familia, sus acciones revolucionarias. Negro hablaba de su familia, especialmente de su padre, que fue policía y por nada lo asesinan en Perú por luchar contra el contrabando y la delincuencia, tuvo que emigrar a la Argentina…

"Un día estábamos en una quebrada y Tania llegó para informarle al Negro una noticia sobre Cuba, donde estaba lloviendo mucho, torrencialmente, y había inundaciones. Negro se preocupó mucho, dijo que seguramente era un huracán, todos se inquietaron, pero Joaquín dijo que no era tiempo de huracanes.

"Para mí, la preocupación de los cubanos me parecía normal, tenían a sus familiares, amigos y parientes allá, pero en Negro que era peruano, me parecía extraño y le pregunté por qué. Me dijo que Cuba era también su patria y además que tenía a su esposa y su hijita allá. Yo no sabía eso...

"Le pidió a Tania que monitoreara esas noticias y le informara todos los detalles. Todos estaban intranquilos, ansiosos por saber, hasta yo, que no me importaba mucho, es como si hubiera inundaciones en el Beni o Tarija o en cualquier otro lado. Lo lamentaba, pero de diferente forma si estuviera lloviendo en Oruro, donde yo nací y vivía mi familia.

"La fortaleza física del Negro era enorme, nunca se cansaba, se parecía un poco a Braulio, estaba entre los mejores caminadores. Ayudaba a sus compañeros, buen carácter, nunca se enojaba, muy bondadoso. Yo pienso que era uno de los mejores guerrilleros, trataba bien a todos, todos lo respetaban mucho. Un día dijo que su formación comunista la había adquirido en Argentina y su desarrollo político con los compañeros de un hospital de Santiago de Cuba donde trabajó. Era cardiólogo. Nunca escuché comentarios adversos contra él.

"Al otro día de la emboscada en el Río Grande encontraron el cadáver de Polo, (Apolinar Aquino Quispe) lo vi como hinchado. Polo era un campesino del departamento de La Paz, nunca proponía nada, cumplía sus obligaciones, nunca había reído, siempre callado y lo vi allí muerto…

"Al día siguiente, Honorato Rojas preparó comida para los militares, ayudó a trasladar los cadáveres hasta Lajas, regresó a su choza y se comprometió que, si el grupo del Che pasaba, volvería a repetir su traición.

"Después de la emboscada llegaron varios campesinos con mulas y procedieron a cargar los cadáveres en ellas. Los campesinos estaban cabizbajos, silenciosos y así comenzamos a caminar rumbo al caserío de Masicurí.

"Al anochecer llegamos a Lajas, un lugar donde el ejército tenía una especie de cuartel. Descansaron dos horas y reanudaron la marcha en la misma forma. La luna salió y facilitó el camino, más adelante el monte ardía, eran los campesinos chaqueando. Llegamos al camino a las tres de la madrugada. Allí dos camiones esperando y salimos rumbo a Vallegrande".

Testimonios recogidos entre los pobladores de Vallegrande en 1984 informaron que cuando trajeron los cadáveres de los guerrilleros los tiraron en una cañada, al fondo del Regimiento Militar Pando, en una profunda depresión que el agua había cavado a través del tiempo y relataron que unas señoras que venía de ordeñar sus vacas comentaban horrorizadas como los perros y otros animales, hacían un festín, lo que obligó al ejército a cubrirlos de tierra. Conocedores de la zona  nos condujeron hasta el lugar, donde habían crecido algunos árboles, tal  como relatamos en nuestro libro "De Ñacahuasú a La Higuera".  Los compañeros cubanos  Osvaldo Pollo y Antonio Sánchez confeccionaron mapas y croquis de las mencionados sitios. 

Al  General Mario Vargas Salinas, quien en 1967 con el grado de Capitán comandó las tropas que llevó a cabo la emboscada, lo entrevistamos varias veces. El 24 de marzo de 1984, acompañados del embajador cubano en Bolivia Ángel Brugués lo visitamos en su casa, ocasión en que reiteró la información que nos había proporcionado en otras ocasiones de que el Comandante Ernesto Che Guevara y los demás guerrilleros estaban enterrados en Vallegrande en una zanja que un tractor cavó cerca de la pista del aeropuerto. También  ya había relatado detalles de la emboscada a la Retaguardia y nos entregó documentos, fotos y grabaciones de los interrogatorios al sobreviviente de la emboscada, así como  consideraciones personales de esos acontecimientos.

En mayo de 1987   Vargas Salinas publicó su libro de memorias "El Che. Mito y Realidad" donde reveló públicamente que el Comandante Ernesto Che Guevara y los demás guerrilleros estaban enterrados en Vallegrande, dando origen a diversas reacciones en las esferas políticas y militares de Bolivia. Fue la primera vez que un alto oficial de las Fuerzas Armadas formulara en un libro tal afirmación, lo que corroboraba las proporcionadas en 1984 por diferentes testigos de Vallegrande.

El 7 de junio de 1999, los especialistas cubanos encontraron en el fondo del Regimiento Militar Pando en Vallegrande, los restos de los cubanos Juan Vitalio Acuña (Joaquín), Israel Reyes Zayas (Braulio), Gustavo Machín Hoed de Beche (Alejandro), los de los bolivianos Walter Arancibia Ayala (Walter), Moisés Guevara Rodríguez (Moisés), Apolinar Aquino Quispe (Polo), y Freddy Maymura Hurtado (Ernesto), y sus osarios trasladados a Cuba donde el 8 de octubre de 1999 fueron colocados en los nichos correspondientes en el Complejo Escultórico "Ernesto Che Guevara" de la ciudad de Santa Clara.

El hallazgo fue un gran éxito científico de los especialistas .cubanos bajo la coordinación del doctor Jorge González y  del personal que desde La Habana dirigió el operativo de búsqueda, así como el apoyo de los familiares de los guerrilleros bolivianos, científicos de otros países y pobladores de Vallegrande quienes  realizaron una proeza humana para orgullo de la ciencia, del pueblo cubanos y los revolucionarios de todo el mundo.

Todos ellos desbarataron un macabro plan de la CIA y sus agentes que sistemáticamente desinformaron y obstaculizaron los trabajos, con las intención de hacerlos fracasar, para luego, ellos, que sabían bien todo lo que había acontecido en Vallegrande  y donde estaban enterrrados presentarse como los vencedores.

Con relación al médico peruano Restituto José Cabrera Flores (Negro), se conoce que la corriente lo llevó hasta el río Palmarito, afluente del Río Grande, que salió para buscar alimentos e intentar encontrar ayuda, pero chocó con una compañía militar, que lo capturó herido y luego lo mataron.

En los bolsillos del pantalón encontraron dos cargadores con algunos proyectiles, un encendedor, un corta uñas, cuatro limones y algunas frutas. El 4 de septiembre las emisoras radiales dieron la información que el cadáver fue trasladado a Camiri. Participaron en la identificación el argentino Ciro Roberto Bustos y el boliviano Eusebio Tapia Aruni.

Eusebio narró que en Camiri conoció que el Negro salió del río, caminó algunos kilómetros y en una emboscada lo hicieron prisionero y lo asesinaron, que a él (Eusebio), lo sacaron de la prisión y lo llevaron a Choreti para identificarlo, tenía un tiro en la cabeza, que todo fue muy triste.

El 2 de marzo del 2000, el equipo multidisciplinario cubano encontró sus restos en las cercanías del cuartel de Choreti, en la ciudad de Camiri, fue trasladado a Cuba y el 8 de octubre del 2000 depositado en el Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara de la ciudad de Santa Clara.

Todavía no se ha comprobado el día de la muerte de Tania. Durante la emboscada no apareció su cadáver, que fue encontrado varios días después, alejado del lugar.

Al parecer la corriente se la llevó. Algunos campesinos manifestaron que su cuerpo apareció fuera del río y la cabeza dentro, lo que hace suponer que logró salir, luego se arrastró hasta la orilla para tomar agua y tal vez, en ese momento murió, quizás herida, muy débil, lo que indica que sobrevivió algunos días. Como fue llevada posteriormente a Vallegrande los pobladores pidieron que no debían hacer lo mismo con ella. Algunas mujeres hablaron con las monjas y éstas le pidieron al coronel Andrés Sélich, comandante del regimiento militar, que no le dieran ese mismo trato al cadáver de la mujer.

Según esas fuentes, el coronel respondió que no había presupuesto para el ataúd, ni para sábanas, velas, ni para nada. Ante eso los vecinos, especialmente las mujeres, se organizaron para hacer una colecta y darle cristiana sepultura, lo que creó un estado político desfavorable para el ejército, que finalmente decidió buscar el cajón y enterrarla con honores militares, para tratar de obtener de esa forma el apoyo popular.

En Vallegrande siempre se dijo que fue enterrada en el cementerio municipal, donde algunos pobladores llevaban flores o encendían velas a una tumba sin nombre. Al encontrarse sus restos a 200-300 metros del cementerio, comenzaron a conocerse nuevos detalles, entre ellos, que el ataúd fue llevado vacío, sostienen unos, o que el cadáver fue suplantado por el de un militar, a quien le hicieron los honores militares y el sacerdote Mario Laredo le ofició la misa, burlándose todos de los sensibles y religiosos pobladores de Vallegrande.

El equipo de especialistas cubano obtuvo informaciones de que Tania estaba enterrada en las proximidades de una cerca de árboles colocada en el fondo del Rotary Club, y colindante con el perímetro de la jefatura del Regimiento Militar Pando perteneciente en 1967 a la VIII División.

Ante esas informaciones el equipo cubano decidió realizar nuevos estudios geofísicos en la zona pegada a la cerca de árboles y a las diez de la mañana del 19 de septiembre comenzaron a encontrar los primeros vestigios de los restos de Tania, entre ellos unas botas de goma de tamaño pequeño, así como las anillas y el cristal del ataúd, ropa interior, algunas fibras de pantalón femenino y un cráneo perteneciente a una persona de tipo europeo.  Las diversas pruebas periciales confirmaron que los restos correspondían a Tania.

El argentino Fabián Restivo, cineasta y fotógrafo que cubrió con sus cámaras, la búsqueda y hallazgos de los restos de los guerrilleros y realizó el documental "Adiós Comandante Che", relató:

"Había muchas pistas, incluso que estaba en una tumba sin nombre en el cementerio de Vallegrande, lo cual no era cierto, pero parece que había podido estar algún tiempo ahí el cajón con los restos.

"La tumba, había quedado debajo del basural municipal de Vallegrande. Quiero destacar que el rescate mereció trabajo, heroísmo, claridad, y constancia, las mismas aptitudes que tuvo la Guerrillera, para ser parte de la historia.

"Excavaron y los restos estaban ahí. Había mucha gente que se indignó y alguien dijo: "Hay gentes que nos honra con su desprecio, con su odio, con sus miserias". No sé si el momento era de festejar el hallazgo o sentir el peso de la historia.

"Tania fue una mujer que ha tenido una enorme preparación de mucho tiempo de trabajo, de inteligencia, contrainteligencia, comunicación, fotografía, infiltración, un trabajo titánico que infelizmente se pierde muy temprano."

El vallegrandino Abraham Lino Coronado relató: "En la época de las guerrillas, un tío mío, dueño de la funeraria Coronado, donó el féretro para poder enterrar a Tania. Un grupo de madres, de mujeres de Vallegrande, solicitaron al coronel Andrés Sélich poder darle una cristiana sepultura. La enterraron en el cementerio, pero después apareció el féretro vacío, se dice que la sacaron y la botaron ahí donde la encontraron en Rotary Club."

La boliviana Francy Osorio relató que el Vado de Puerto Mauricio, también se conoce como el Vado de la Traición o el Vado de Tania y los pobladores cuentan como emerge de sus aguas una mujer con trenzas largas, muy bonita, húmeda, brillosa por la humedad del agua, que en muchas ocasiones trae una cesta de flores o de frutas o una cesta de huevo, que sale del río, penetra hasta el mercado de la población y acompaña todavía a los pobladores, que su muerte trascendió el plano político para llegar a un marco místico de referencias, y a partir de ella van naciendo muchas creencias y se convierte en algo así, como una religión, como una fe hacia Tania y el resto de La Higuera. 

Por su parte Carlos Carrasco residente en Vallegrande explicó que en el lugar donde enterraron a Tania creció un árbol de Yana Yana y sus raíces protegieron el ataúd y los huesos, especialmente el cráneo. El nombre del árbol significa negro en quechua, es una planta espinosa, que alcanza unos tres metros de altura, su fruto es comestible y los pobladores lo utilizan para proteger sus campos de cultivo y ahora lo reconocen como un árbol al que hay que venerar y le dieron al hecho un sentido místico.

Dónde fueron encontrados los restos de Tania y los guerrilleros de la Retaguardia, la Brigada Médica Cubana construyó un sitial histórico, sembraron árboles,  flores y colocando tarjas, con los nombres de cada uno de ellos y se protegió el lugar, que es visitado por muchas personas para rendirles homenajes y reafirmar que sus sueños y luchas contribuyeron a una nueva Bolivia. Que marcha segura al porvenir.  FIN.

 

¡¡ APARICION CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO !!

en este link verás el video sobre nuestro museo.

https://www.youtube.com/watch?v=jGPLj1nGEsY

Argentina: El Che lives on! Get lost in Buenos Aires ...

www.youtube.com

Izquierdista entusiasta, y a su forma, compañero revolucionario Eladio Gonzalez muestra el contenido de su afamado museo Che Guevara en Caballito, Buenos Aires..

 

 

 

informó el Museo " ERNESTO CHE GUEVARA " de Caballito, CABA

calle Rojas 129, esq. Yerbal, Buenos Aires  (AAC 1405) Argentina

Visitar lunes a viernes de 10 a 19 hs. (corrido) – entrada libre y gratuita

Escuela de Solidaridad con Cuba " CHAUBLOQUEO "

Registro donantes voluntarios de Células Madre  (INCUCAI)

Coordinador ex Mesa Vecinal Participativa en Seguridad de Caballito

Tel.  4 903 3285   Irene Rosa Perpiñal  -  Eladio González (Toto)  

email -  museocheguevara@fibertel.com.ar      

Blog museo   http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/

Blog accidentes  -  http://nomuertesevitables.blogspot.com  protege a hijos y nietos

Facebook    https://www.facebook.com/museoernestocheguevara/# 

ó     https://www.facebook.com/eladio.gonzalez.376

Lea libro Cuba Existe, es Socialista y No está en Coma del Arq. Rodolfo Livingston en http://estudiolivingston.com.ar/libros/cubaexiste.php  y emocionate.

en Sao Paulo Brasil buscá  http://museuvirtualcheguevara.blogspot.com.br/"

Tango nuestro baile  https://www.facebook.com/manuel.gonzalezmeg?hc_ref=NEWSFEED

¡ Salven a los argentinos !.....   "las ballenas".    

Las Islas Malvinas fueron, son y serán siempre ARGENTINAS.  


Libre de virus. www.avast.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario