lunes, 28 de noviembre de 2022

En las garras del Cóndor

Periódico cubano "JUVENTUD REBELDE"  18 de Abril de 1999  Año del 40 aniversario del triunfo de la Revolución página 6  INTERNACIONAL  

EN LAS GARRAS DEL CÓNDOR    por   Marina Menéndez Quintero

.                                             

Víctima, el mismo del mas terrible plan de represión intercontinental fraguado por las dictaduras latinoamericanas, el hombre que descubrió los llamados Archivos del Terror, cuenta su historia a JR.  Cualquier indicio podía convertirse en una acusación.

 

Cuando Martín Almada supo que Baltazar Garzón había interpuesto una demanda para juzgar a Pinochet en España invitó al Juez a Paraguay y puso a su disposición los archivos.  Para él no se trata sólo ya de un asunto entre víctimas y victimarios en una u otra nación, sino de denunciar todo un engranaje clandestino que, en los años 70, implicó a 46.000 militares latinoamericanos en la tortura, secuestro y desaparición de miles de argentinos, paraguayos, uruguayos, chilenos…..     La CIA ha denunciado Almada, también participó en el suministro de información para ejecutar los crímenes y amparó a los asesinos.  "Por eso, estima el abogado paraguayo, Estados Unidos también debería pedir perdón a los pueblos latinoamericanos".   Han transcurrido más de 20 años desde que él mismo, parado ante una suerte de "tribunal de inquisición" compuesto por militares de distinto acento, todos con gafas oscuras y entorchados como para una fiesta, sintiese por primera vez el pánico.  Entonces era apenas un joven de 33 años recién graduado de Ciencias Pedagógicas en la Universidad argentina de La Plata, donde había defendido su licenciatura con una tesis que, dedujo después, sin dudas había sido considerada subversiva: Educación y Dependencia, "un estudio donde concluía que en Paraguay la educación solo beneficiaba a la clase dominante y profundizaba el subdesarrollo."  "Apenas regresé a Asunción, fui secuestrado".

TERRORISMO INTELECTUAL 

A través del hilo telefónico intento adivinar la imagen de este hombre que se queja entre leves accesos de tos del frío de Barcelona, donde se encuentra luego de su última entrevista con Garzón el día que, en Londres, el titular británico del Interior, Jack Straw, daba luz verde al proceso extraditorio de Pinochet.

Modesto, asequible; honrado  - dice – DE RECIBIR UNA LLAMADA DESDE Cuba, habla con voz tenue y conserva su acento de paraguayo humilde de las afueras de Asunción, a pesar de que es hoy el presidente de la Asociación Americana de Juristas.   Me pregunto como habría sido nuestra entrevista si pudiesemos prescindir del teléfono.  Confiesa que le hubiera gustado "con un buen café".   Pausadamente locuaz, se retrotrae detalle por detalle a esos lejanos tiempos apenas le pregunto cuáles fueron los móviles que le llevaron a los Archivos.

Muchas tazas de buen café necesitaría, precisamente, durante aquel interrogatorio donde se le acusaba de comandar un operativo de secuestro y de estar organizando la cárcel del pueblo de un supuesto grupo de guerrilla urbana.  Asustado, no reconocía los edificios que le mostraban en las fotos.  Querían que dijera además que armas tenía…. FAL, cohets, bombas, cocteles, granadas, armas cortas, largas… "Y yo no sabía nada".

Dos, entre todos aquellos militares engalanados, eran particularmente incisivos. "El uno, rubio, alto, de ojos azules, tenía el clásico acento que había conocido durante mis estudios en la universidad de Arica, era el coronel Oteiza, de la Fuerza Aérea Chilena.  El otro, petiso, gordo, supe también mucho después era el comisario argentino Héctor García Rey.  Y yo me preguntaba: ¿por qué argentino;  por qué chileno…?.

No tardaron en pasar a la tortura;  largas sesiones que consistían entonces en Paraguay en sacar las uñas, cortar la lengua, cercenar las orejas….  Pero él nada podía contestar.  Ignoraba entonces que en su contra había otras agravantes: un libro y su fama de "andar animando cooperativas".  Tipificaron su delito como terrorismo intelectual.

"En los años 65-72 me había ido con mi mujer, directamente, a trabajar en una escuela. Pero con el salario de un maestro podíamos vivir apenas 15 días.  Y la necesidad nos empujó.  Por razones económicas, puramente económicas – insiste como si otra vez ahora hiciera falta demostrarlo – juntamos un día en una sala de la escuela diez bolsas de papas, azúcar, fideos…. Una especie de autoayuda.  Después hicimos algo increíble: los maestros pobres comenzamos a levantar modestas viviendas.  Hasta que alguien nos dijo que estábamos haciendo cooperativas.   "¡Y no sabíamos que cosa eran cooperativas!.  Un amigo nos avisó que cerca de allí, en el mismo pueblo de San Lorenzo en los alrededores de la capital, un cura había hecho un estudio sobre eso…. Y fuimos a verlo."   "algún tiempo después, ante el tribunal, deduje que para acusarme mi secuestrador había cambiado aquellas bolsas de comida. Los alimentos se convirtieron en explosivos.  Y me pasaron de ahí directamente a las torturas". En la casa, su esposa también era sicológicamente fustigada.  "La telefoneaban constantemente para hacerle escuchar mi voz, mis llantos, mis alaridos por los tormentos.  Le enviaron mi ropa con las prendas íntimas ensangrentadas y una aguja de zapatero, con lo que ella seguramente entendió que ya yo esta sin uñas, sin lengua….  Al décimo día, le avisaron de madrugada que fuera a buscar el cuerpo del maestro subversivo".   Le queda a Almada el segundo e irremediable dolor de pensar que tal vez ella estaría viva si alguien la hubiera socorrido pero, por temor, ningún médico del vecindario acudió.  (Tenía su esposa 32 años cuando murió de un infarto.   "Y yo he visto allí, en un mes, 1.200 sesiones de torturas".

  EN EL SEPULCRO

El traslado, podo tiempo después, a una comisaría primera que había sido la sede de Interpol en Paraguay, fue definitoria para sus investigaciones posteriores. "El sepulcro de los vivos", dice todavía con cierta conmoción.  "El lugar mas siniestro del Paraguay".  Era más o menos enero de 1975, cuando conoció allí al argentino Amilcar Latino Santucho, "el hermano del famoso guerrillero", su vecino de celda "que había pasado las mismas peripecias que yo".  Estaban Maidana, Alcorta, Rojas, dirigentes del partido Comunista de Paraguay. Y también un comisario de nombre Mario Mancoello.  "Permanecía allí esposado, humillado junto conmigo por no decir el paradero de su hijo, que había estudiado en la misma universidad que yo en La Plata y que había formado parte del Fondo de Estudiantes.  Por no denunciarlo lo metieron dentro, pero al hijo lo liquidaron igualmente después cuando llegó a Asunción, y a la nuera la llevaron a un campo de concentración con una criatura de dos o tres meses.  "Fue él quien me dijo los nombres de mis torturadores. Le pregunté como lo sabía y me contestó: "Estamos en las garras del Cóndor" ¿Cóndor? ¿esa ave de rapiña?, le riposté.  "Sí el Cóndor empieza a volar"  "Fue la primera vez que escuché esa palabra".

SABER,  BUSCAR

Cóndor siguió siendo terrible vocablo repetido una y mil veces después en el campo de concentración.  La Emboscada, más o menos a unos 45 ó 50 kilómetros del centro de Asunción, adonde Almada fue trasladado el 7 de setiembre de ese año.  Eran unas 400 personas, de ellas, cien mujeres "y 20 criaturas".   "Pero quien más sabía de Cóndor allí era una paraguaya de origen alemán, la doctora Gladys de Saneman, entregada a Paraguay desde Buenos Aires y luego devuelta nuevamente a Argentina a Astiz, el ángel rubio de la muerte.  Ya yo tenía alguna claridad sobre lo que ocurría.  Los agregados militares eran embajadores de la represión en el cono sur latinoamericano.  Miembros natos del operativo.   "A diferencia de los torturadores de Argentina o Chile, los de Paraguay no se encapuchaban ni se cubrían el rostro, de manera que con Mancoello fui averiguando otros nombres.  Yo quería saber.  Y el comisario me había advertido, más o menos así:  "Martin Almada, si tú sales vivo de aquí, busca La Revista Policial del Paraguay.  Ahí está todo lo que quieres saber".   Vivo salió.  Mucho tiempo después, tras una huelga de hambre de 30 días, le dieron libertad condicional.  Se asiló en la Embajada de Panamá y de ahí salió a tierra istmeña.  Allí le recibió el mismo General Torrijos.  Poco después se gestionó su viaja a París como consultor de la UNESCO para los asuntos de América Latina.   Fueron casi 15 años de larga y paciente investigación.  Recordó los consejos de Mancoello, y "junte la Revista Policial".  Siguió buscando.  Sólo cuando cayó la dictadura de Alfredo Stroessner pudo regresar a Paraguay.  Ya era abogado y andaba "en busca de mis antecedentes".   Registro en los libros, abrió legajos, y tuvo la colaboración de algún informante "cuyo nombre nunca digo a la prensa".   Quiere la extradición de Stroessner desde su refugio en Brasil. "Inicié la acción judicial en su contra, el 25 de mayo de 1989.  Recurrí a la justicia y seguí indagando.   No da detalles sobre la forma exacta en que el 22 de diciembre de 1992 llegó a los Archivos del Terror, las secretas pruebas documentales que dan cuenta del engranaje que conectó en la misma red represiva a la CIA y a las dictaduras militares latinoamericanas durante los años 70, para barrer con todo lo que oliera a izquierda.  "Pinochet fue el cerebro del operativo Cóndor, asegura, y Manuel Contreras, el exjefe de la DINA chilena y Stroessner sus cómplices.." .   Tose nuevamente.  "Hay otros altos exmilitares de Latinoamerica implicados, dice.    Apresura el relato:   debe colgar.  Del otro lado del hilo, alguien le recuerda a Martín que allí mismo, en la casa donde se hospeda en Barcelona, otro periodista espera.   - ¿Qué son, en fin, los Archivos, Almada?   "Mire, mi hijita: cinco toneladas de papel y diez mil fotografías que pesan sobre las cabezas de los asesinos.      Las pruebas de como se ejecutó el terror…."   Fin

 

Querido compañero y amigo Martín Almada.   Irene tuvo la iniciativa de fotografiarte el artículo pero seguramente te será mucho más legible de esta forma y más útil por si querés reenviarlo.   Un fraternal abrazo admirado paraguayo.       Eladio González Rodríguez  toto

CHAUBLOQUEO.

 

 Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,
"Comandante Ernesto Che Guevara"

calle Rojas 129, esquina Yerbal, barrio Caballito (1405),
CABA - República Argentina
teléfono  5 3720744    móvil  15 38204473
face - Eladio González 
Vacunate contra el Corona Virus, usa barbijo y correctamente para que te cubra nariz y boca, mantené distancia preventiva, extrema la limpieza, educa en la prevención a tus hijos y a los hijos de los demás.  Doná sangre, células madre y órganos.  Se de los que AMAN y CONSTRUYEN.  No seas de los que ODIAN y DESTRUYEN. (José Martí, cubano, fué Cónsul de Argentina en Nueva York y corresponsal de nuestro argentino diario "La Nación".

domingo, 27 de noviembre de 2022

Fwd: EL PAPA PIADOSO por Argelio Santiesteban


Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,l"Comandante Ernesto Che Guevara"

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De: JuanM Pantaleon <juanmpantaleon@gmail.com>
Date: sáb, 26 nov 2022 a las 23:34
Subject: EL PAPA PIADOSO por Argelio Santiesteban
To: Arenita Fernández <fernandezarenas54@gmail.com>, Anita María Suárez <amisa1945@gmail.com>, Adela Lorente <lorente.adela@nauta.cu>


Aunque es conocido el hecho por su terrible inhumanidad, lo comparto no por ningún rencor, prejuicio o deseo de evidenciar nada de nada hacia la Iglesia Católica y ese Papa en particular: sino, porque ||lo inmortal de este hecho es la lección que emana de la conducta anti-ética de un ser humano que cayó en ese crimen y se convirtió de un modo u otro en cómplice como representante de algo tan sagrado como lo es cualquier tipo de iglesia de este mundo||. Y jamás deberemos olvidarlo, para no repetirlo, porque hoy y siempre es y será decisivo no chocar con las mismas piedras aunque seas el mismísimo Papa representando al Altisimo, olvidando las Sagradas Enseñanzas del Evangelio y traicionando a Cristo.

Enhorabuena...!♥️
Amen...!!🍀

PANTA🙏🌿🇨🇺🌿🕊
26.11.22.

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Estimados cofrades:

   Es el 2 de marzo de 1939. Y el italiano Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli va a sentarse por vez primera en el llamado Trono de San Pedro.

   Ha decidido que, en su calidad de papa número 260, sea conocido como Pío.

   ¿Sabía que esa palabra significa "piadoso"?                                                               

   Lo cierto es que, mientras los niñitos judíos eran llevados a las cámaras para ser gaseados, él estuvo mirando para otro sitio. Quizás hacia el cielo…

   Ay, Religión, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

   Abrazos.

       ARGELIO

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jueves, 24 de noviembre de 2022

Fwd: FIDEL DE LOS PARIAS DE LA TIERRA, NUESTRO FIDEL, VIVE POR SIEMPRE JAMÁS...!


Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,
"Comandante Ernesto Che Guevara"


calle Rojas 129, esquina Yerbal, barrio Caballito (1405),
CABA - República Argentina
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Vacunate contra el Corona Virus, usa barbijo y correctamente para que te cubra nariz y boca, mantené distancia preventiva, extrema la limpieza, educa en la prevención a tus hijos y a los hijos de los demás.  Doná sangre, células madre y órganos.  Se de los que AMAN y CONSTRUYEN.  No seas de los que ODIAN y DESTRUYEN. (José Martí, cubano, fué Cónsul de Argentina en Nueva York y corresponsal de nuestro argentino diario "La Nación".


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De: JuanM Pantaleon <juanmpantaleon@gmail.com>
Date: jue, 24 nov 2022 a las 20:11
Subject: FIDEL DE LOS PARIAS DE LA TIERRA, NUESTRO FIDEL, VIVE POR SIEMPRE JAMÁS...!
To: Enriquito Fundora <seguridad@memoriesjibacoa.tur.cu>, Adela Lorente <lorente.adela@nauta.cu>, Gladys Rodriguez <gladysrf@cubarte.cult.cu>, Jorge Garcel <jgarcell62@gmail.com>, Ilse María Bulit <ilsemaria.bulit@nauta.cu>, Felipe Perez <felipepc6755@gmail.com>
Cc: Eladio González TOTO <eladiogonzaleztoto2@gmail.com>


¿Por qué un monumento a Fidel Castro en Moscú, por qué ahora? 
Por Iroel Sánchez.  
24 NOVIEMBRE, 2022 DE LA PUPILA INSOMNE.
En Moscú acaba de inaugurarse un monumento al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, en una plaza también llamada Fidel Castro en la capital de la Federación de Rusia. La iniciativa de un grupo de ciudadanos rusos fue calorizada por el Presidente Vladimir Putin, al extremo de que él mismo pronunció las palabras de inauguración e invitó para la ocasión a su homólogo cubano Miguel Díaz-Canel. En su intervención Putin realizó un argumentado elogio de Fidel, con un análisis de su personalidad y su impacto en la historia.
Acaba de concluir la exitosa visita del Presidente Miguel Díaz Canel y su delegación a Rusia, durante la cual se inauguró una estatua del Comandante en Jefe Fidel Castro en Moscú. La Fundación rusa que lleva su nombre ha organizado un coloquio esta semana para honrar su legado. Sirvan estas palabras como un acompañamiento a ese esfuerzo.
"Dedicó toda su vida a la lucha por el triunfo de las ideas de la paz, la justicia, por la libertad de los pueblos oprimidos, por una vida digna para la gente de a pie, por la igualdad social. Uno de los líderes más brillantes del siglo XX, una personalidad legendaria", dijo el Presidente ruso al iniciar sus palabras sobre Fidel y agregó que el Comandante y sus compañeros "abnegadamente defendieron la soberanía de su país natal, no dejaron que lo destruyeran por invasiones de mercenarios, sanciones, por embargos económico-finacieros ni intentos de aislamiento desde afuera. Lograron defender el derecho de Cuba a su propio modelo de desarrollo según sus valores nacionales, no impuestos externamente. Consiguieron que en el mundo se tomara en cuenta y se respetara la opinión cubana."
En esas palabras, transmitidas por los principales medios de comunicación rusos, Putin se dirigía la delegación cubana presente en el lugar, pero también al pueblo de la Federación Rusa y al mundo. Obviamente, el ejemplo de Cuba y Fidel, siempre victorioso, es un símbolo de que frente a las agresiones estadounidenses de todo tipo el único camino de triunfo es la unidad nacional, y la firmeza política.
En la memoria de muchos rusos Fidel y la Revolución cubana simbolizan una época en que el poderío soviético desafió exitosamente a Estados Unidos. La llegada al poder de Fidel y sus compañeros en 1959 significó una renovación del ideal emancipador socialista que había sido duramente golpeado en la URSS por la etapa de Stalin y dio a los soviéticos, a diferencia de la relación que tenían con sus aliados de Europa del Este, la posibilidad de conocer un país pequeño que trataba de igual a igual a las principales potencias del momento, incluyendo a la misma URSS, y tenía en la más alta estima su soberanía nacional.
Para los rusos, el Fidel Castro de bronce, con su ropa militar de campaña, y de más de tres metros de alto, que desde ahora se erige altivo en una plaza de Moscú, tiene mucho que decirle a ellos y también al mundo de hoy: Estados Unidos, sus bloqueos, y sus pretensiones hegemónicas pueden ser desafiadas y derrotadas. Si lo hizo Fidel desde una pequeña isla del Caribe sin grandes recursos naturales, cercada y sancionada por Estados Unidos, cómo no va a poder hacerlo una Rusia que es el país más extenso del mundo y prácticamente autosuficiente en todo tipo de recursos y producciones. Ese es uno de los mensajes subyacentes en el nuevo coloso de bronce.
Cuando el bicentenario del inicio de las luchas de independencias de América, el para nada fidelista diario español El País pidió a una impresionante lista de intelectuales latinoamericanos -desde Gabriel García Márquez a Mario Vargas Llosa- que seleccionaran al hombre más influyente en la historia de la región: El primero de la lista fue Simón Bolívar, el segundo Fidel Castro. Le seguían en la relación dos nombres muy vinculados a la Revolución cubana y que el propio Fidel se encargó de dar a conocer por el mundo: José Martí y el Che Guevara.
"¡Qué lejos hemos llegado los esclavos!", expresó Fidel al recibir a Nelson Mandela, en visita de agradecimiento a Cuba por su contribución a la liberación de su pueblo del yugo del apartheid. Y justo cuando se reclama en muchos lugares derribar monumentos a colonizadores y esclavistas, es noticia en la prensa mundial una estatua gigante a Fidel Castro. El hombre que pidió a los cubanos no le hicieran ninguna ni nombraran calles y plazas con su nombre no pudo impedir que, muy lejos de Cuba, en lugares como Moscú o Sudáfrica, se perpetúe en el bronce su legado. Porque como Bolívar, Fidel es un libertador, pero no sólo de los cubanos o los latinoamericanos sino de los oprimidos del mundo, incluyendo a los pueblos africanos.
En su discurso inaugural del monumento, Putin se refirió a sus conversaciones con Fidel en las dos ocasiones que visitó Cuba y subrayó la última en julio de 2014, donde el líder cubano le habló de la formación de un mundo multipolar. La asociación con lo que estamos viendo hoy, cuando la tradicional hegemonía estadounidense es contestada desde diversos lugares del planeta tampoco es fortuita. De México a Argelia, de Rusia a Turquía, de China a Colombia, ya no puede Washington imponer agendas ni obligar a excluir al gobierno de La Habana. En todos esos lugares, por encima del abundante dinero estadounidense empleado en demonizarla, la figura de Fidel Castro es conocida, respetada y admirada por gobiernos y pueblos. Y lo es porque precisamente, su ejemplo de dignidad basado en el conocimiento profundo de las sociedades, una sólida ética y una rebeldía innata contra las injusticias sigue teniendo mucho que enseñar a un mundo aun muy desigual e injusto.
(Al Mayadeen)

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Fwd: RATAS AL AGUA | OLEGARIO YASINSKY

Go home Sabina (ratas al agua)
Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,
"Comandante Ernesto Che Guevara"

calle Rojas 129, esquina Yerbal, barrio Caballito (1405),
CABA - República Argentina
teléfono  5 3720744    móvil  15 38204473
face - Eladio González 
Vacunate contra el Corona Virus, usa barbijo y correctamente para que te cubra nariz y boca, mantené distancia preventiva, extrema la limpieza, educa en la prevención a tus hijos y a los hijos de los demás.  Doná sangre, células madre y órganos.  Se de los que AMAN y CONSTRUYEN.  No seas de los que ODIAN y DESTRUYEN. (José Martí, cubano, fué Cónsul de Argentina en Nueva York y corresponsal de nuestro argentino diario "La Nación".

Carta para Joaquín Sabina, el Julio Iglesias de Pablo Iglesias
por Olegario Yasinsky

Confieso que me sorprende estar ahora escribiéndole una carta, además una carta abierta, además una carta abierta en un medio cerrado por el gobierno progresista español (cosa que no sorprende), y además una carta a su nombre que, honestamente, no es para Ud.

Hace tiempo me gustaron sus canciones, tal vez por una compensación a mi rigidez soviética y por otra, a la solemnidad comunista de los Quilapayún, así que, sintiéndome una vez, más triste que un pingüino en un garaje, descubrí su ironía y su humor negro, que coincidió con mi búsqueda de liberarme de ser tan grave. Por supuesto, se lo agradezco, aunque el objetivo de esta carta sea otro.

Señor Sabina, me importa tratar de ser justo y no quiero caer en descalificaciones o caricaturas, lo que suelen hacer con los artistas e ídolos que desenamoran a su público enamoradizo; es más interesante aprender a discrepar valorando lo que compartimos o admiramos de otro. Esta carta, que como ya lo advertí, no es para usted, la escribo con ese ánimo.

Hace pocos días, usted hizo algunas declaraciones públicas sobre la Revolución Cubana y sobre algunos otros temas de nuestros tiempos. Y aunque las últimas noticias nos han enseñado a no sorprendernos con nada, me sentí perplejo, como tratando de hacer coincidir al Joaquín Sabina de las letras de sus canciones, lúdicas, oníricas y siempre irreverentes, con sus recientes declaraciones, que me parecen de extrema, diría, grosera superficialidad y totalmente idénticas a la narrativa del sistema que se empeña en destruir lo que queda del planeta. No se trata de discrepancias políticas, Joaquín, que son legítimas, bienvenidas y siempre enriquecen cualquier intercambio. El problema es otro: la falta de criterio y de contexto, algo que siempre es antipoesía y anticultura, que en vez de incentivar el cuestionamiento humano de las cómodas y tóxicas verdades instaladas por el poder, impone al público una plana ordinariez caricaturesca.

Me parece sospechoso que cuando el sistema capitalista mundial se sentía más seguro en su supremacía y se daba el lujo de jugar a la democracia, varios artistas populares como Ud., o Calle Trece, para dar algún ejemplo, no dudaban en exponerse al lado de Fidel y de la Revolución Cubana, esto les daba la tan apreciada imagen por el público de ser "los críticos del modelo" y hasta los "revolucionarios". Pero ahora, cuando el sistema se quita la máscara, establece una dictadura mediática total, prohíbe pensar o discrepar, y las grandes masas humanas (cada vez con una peor educación y necesidades más apremiantes), confundidas por la manipulación política y cultural, tragan el anzuelo, ustedes, en vez de enfrentar y de denunciar por humanismo, la bestial arremetida del capitalismo mundial, se ponen en el cómodo lado del poder, que les garantiza los sellos discográficos, premios internacionales y los aplausos del público enajenado y teledirigido, públicamente "rompiendo" con la Revolución Cubana y hablando del "fracaso del comunismo", como si el mundo de hoy, dirigido por la derecha neoliberal tuviera un gran éxito.

Claro, algunos como usted seguramente dirán "pero es que el régimen cubano...". Pero no vale, señor Sabina. El Gobierno cubano siempre cometió errores, ha sido burocrático, permitió excesos, ha tenido varios problemas sin resolver, nunca fue perfecto, pero antes, al parecer, cuando mediáticamente todavía era permitido, parece que no le importaba mucho. Y ahora, cuando Cuba con todos sus errores y defectos está más sola que nunca y ya no se tolera ninguna expresión de solidaridad con los países que no se dejan dominar, como su España "de izquierda", por los EE.UU., dice usted: "Fui amigo de la Revolución Cubana y de Fidel Castro. Pero ya no lo soy, no puedo serlo... Los que hemos sido de izquierdas tenemos la responsabilidad de decir la verdad ante algunos desastres de la izquierda" y saca los aplausos en Miami. Miro sus fotos con Fidel, que en su agenda apretaba, encontraba tiempo e interés para compartir con gente como usted. Después de su muerte, Ud. decide no ser más "su amigo". Eso último, aparte de ser patético, me parece exagerado. Fidel Castro nunca ha sido su amigo ni usted amigo de él. Las fotos de sus encuentros con él más parecen elementos de su marketing cuando ser "su amigo" todavía era un buen negocio artístico. También me acuerdo de la larga lista de políticos de la derecha chilena (obviamente "democrática", igual que la izquierda española) desfilando por el Malecón habanero y declarándose "amigos de Fidel", cuando la medicina cubana salvaba a sus familiares o cuando se podía hacer algún negocio con la isla bloqueada (que todavía se toleraba).

Y como si fuera poco, usted continúa: "Las revoluciones del siglo XX todas fracasaron estrepitosamente y la única que avanza en el siglo XXI son el feminismo y la LGBTIQ+, las otras no, el fracaso ha sido feroz". Si usted pasara menos tiempo en los bares y un poco más en las bibliotecas, seguramente se enteraría de que la más feminista de las revoluciones del siglo pasado fue la Revolución Socialista de Octubre, que dio a las mujeres soviéticas más libertades y derechos que todos los "feminismos" actuales juntos y, sobre todo, la dignidad totalmente incompatible con la guerra de los sexos, exitosamente promovida ahora por el sistema con el envase del "feminismo". Respecto a la otra revolución (no pongo las comillas para no herir aquí las sensibilidades de nadie), la LGBTIQ+-xyz… etc, es otro holograma. Creo que la exigencia del respeto entre los seres humanos (como no podemos poner "la exigencia del amor") no pasa por el número de las letras políticamente correctas en las abreviaturas cada vez más largas, ni por el lenguaje cada vez más inclusivo y analfabeto. Al igual que usted, estoy totalmente en contra de la cualquier discriminación de los (y las y les) gay, pero también de los negros, los indígenas, los musulmanes, los trabajadores, los pobres, los genios, los que no somos muy brillantes y todes otres categoríes de las y los, pero tenemos un problema. Dentro del sistema neoliberal que promueve tanto la "revolución LGBTIQ+" y que Ud. ahora defiende, el verdadero respeto entre los seres humanos no es posible, ya que su base es la explotación, la ignorancia y la hipocresía. Por eso, los bancos y las corporaciones con tanto empeño financian las "causas revolucionarias" que desvían la atención de tanta gente buena de lo esencial: de la misma revolución. Sin cambiar el sistema mundial capitalista, que bien o mal intentó hacer Cuba, no podemos defender los derechos ni de las minorías sexuales ni los de nadie.

Y para finalizar, respecto a su tercera parte del mismo discurso, que dice literalmente: "He estado mucho tiempo enfadado con el siglo XXI por todo lo que pasaba, Trump, Putin, eran cosas feas, incluso el lenguaje de gente a través de redes sociales, que lo degrada mucho. Aunque el otro día pensando me di cuenta de que estaba demasiado pesimista me puse a pensar qué cosas buenas que habían pasado y me acordé de qué manera se había conseguido pronto y bien una vacuna para el covid. También le ha ganado Lula a Bolsonaro, que no está mal, y ha aparecido un héroe extraordinario, que es Zelenski. Poco más".

Lo que Ud. piensa de los presidentes Trump, Putin, Lula y Bolsonaro y, sobre todo, sus apreciaciones estéticas de las "cosas feas" y "bonitas" sobre el mundo político, me tienen sin cuidado. Está en su derecho, también tengo mis opiniones, pero no importan por ahora. Insisto, que lo que me impresiona no es su postura, sino su extrema liviandad, frases banales sin sustento, lanzadas con tal irresponsabilidad a millones de oídos de los admiradores de su talento artístico, donde me incluyo.

Mientras el mundo social sigue consternado por el desastroso manejo de la pandemia del covid, que, independientemente del misterio del origen del virus, que difícilmente sabremos con certeza algún día, ha demostrado un total fracaso del sistema médico mundial y una extrema ineficiencia de los organismos internacionales, todo multiplicado por el enorme negocio de las vacunas y su pésima e injusta distribución entre los países ricos y pobres (excepto Cuba socialista de la que Ud "ya no es amigo"), resalta usted como un ejemplo positivo la "manera en que se había conseguido pronto y bien una vacuna para el covid". Aparte de eso, las vacunas que se consideraban más seguras y eficientes, ya que provenían del "mundo democrático" que Ud. defiende, ahora resultan ser las más dudosas y con efectos secundarios más impredecibles, que las "vacunas autoritarias" de Rusia y Cuba, donde los gobiernos que Ud. detesta no han destruido todavía el sistema de salud preventivo y el control estatal sobre la industria farmacéutica.

Su última frase, sobre "el héroe extraordinario de Zelenski" es realmente para el bronce. Le faltó compararlo con Salvador Allende o Sandino, como suelen hacer algunos representantes de la "izquierda democrática", como la de los gobiernos español o chileno.

Señor Joaquín Sabina, soy ucraniano y si usted tuviera interés y ganas, le podría contar mucho sobre este "héroe" de mi pueblo. Lamentable o afortunadamente, el formato de esta columna no permite darle aquí todos los detalles de la destrucción de Ucrania por el régimen de Volodimir Zelenski, ni cómo fueron eliminados los últimos derechos sociales, periodísticos y humanos, ni de qué manera los grupos nazis, controlados por la CIA, tomaron el poder en sus fuerzas armadas, ni las estadísticas de las torturas y asesinatos, ni la historia de la destrucción de los monumentos a los soldados soviéticos y a los poetas y escritores rusos, ni las crudas imágenes de los militares ucranianos cocinando (textualmente) las cabezas de soldados rusos.

Seguramente, si usted se hubiese conocido con Zelenski en un escenario o después, tomando o consumiendo los productos inspiradores ilícitos de los que ambos son amantes, él le habría caído muy bien. Qué hacer si él es, igual que Ud., un buen artista.

Por último, podría parecer un insulto o un piropo, pero en el mismo estilo de sus últimas declaraciones, no es ni lo uno ni lo otro. Con sus actuales melodías políticas, usted lo que más parece es un Julio Iglesias de su compatriota Pablo Iglesias, otro destacado "demócrata de izquierda".

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jueves, 17 de noviembre de 2022

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miércoles, 16 de noviembre de 2022

Los Estados Unidos de Norteamérica según el cubano José Marti y Perez

Más preclaro y exacto imposible!      José Martí y los EEUU

La verdad sobre los Estados Unidos.
Patria, 23 de marzo de 1894

"Y si hay esta diferencia de organización, de vida, de ser, si ellos vendían mientras nosotros llorábamos, si nosotros reemplazamos su cabeza fría y calculadora por nuestra cabeza imaginativa, y su corazón de algodón y de buques por un corazón tan especial, tan sensible, tan nuevo que solo puede llamarse corazón cubano, ¿cómo queréis que nos legislemos por las leyes con que ellos se legislan?"

"Imitemos. ¡No! —Copiemos ¡no! —Es bueno, nos dicen. Es americano, decimos—Creemos, porque tenemos necesidad de creer. Nuestra vida no se asemeja a la suya, ni debe en muchos puntos asemejarse. La sensibilidad entre nosotros es muy vehemente. La inteligencia es menos positiva, las costumbres son más puras ¿cómo con leyes iguales vamos a regir dos pueblos diferentes?"

"Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalizado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!"

"Los norteamericanos posponen a la utilidad el sentimiento. Nosotros posponemos al sentimiento la utilidad".
                                       José Martí y Pérez (periodista, poeta y patriota cubano que cumplió entre muchas la función de Cónsul de Argentina en Nueva York)    
Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,
"Comandante Ernesto Che Guevara"


calle Rojas 129, esquina Yerbal, barrio Caballito (1405),
CABA - República Argentina
teléfono  5 3720744    móvil  15 38204473
face - Eladio González 
Vacunate contra el Corona Virus, usa barbijo y correctamente para que te cubra nariz y boca, mantené distancia preventiva, extrema la limpieza, educa en la prevención a tus hijos y a los hijos de los demás.  Doná sangre, células madre y órganos.  Se de los que AMAN y CONSTRUYEN.  No seas de los que ODIAN y DESTRUYEN. (José Martí, cubano, fué Cónsul de Argentina en Nueva York y corresponsal de nuestro argentino diario "La Nación".

lunes, 14 de noviembre de 2022

Brenda y Bautista mis nietos en Mar del Plata conmigo o sinmigo


Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,
"Comandante Ernesto Che Guevara"


calle Rojas 129, esquina Yerbal, barrio Caballito (1405),
CABA - República Argentina
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Vacunate contra el Corona Virus, usa barbijo y correctamente para que te cubra nariz y boca, mantené distancia preventiva, extrema la limpieza, educa en la prevención a tus hijos y a los hijos de los demás.  Doná sangre, células madre y órganos.  Se de los que AMAN y CONSTRUYEN.  No seas de los que ODIAN y DESTRUYEN. (José Martí, cubano, fué Cónsul de Argentina en Nueva York y corresponsal de nuestro argentino diario "La Nación".

domingo, 13 de noviembre de 2022

Fwd: ASSANGE ES UN CASO DE BRUTAL VIOLACION DE SUS DERECHOS HUMANOS, POR DENUNCIAR EL GENOCIDIO GLOBAL DE EEUU Y SUS ESTADOS COMPLICES DE EUROPA: JULIAN ASSANGE ES INOCENTE...!!

Liberen a Assange.  Levanten el bloqueo a Cuba.  
Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,
"Comandante Ernesto Che Guevara"

calle Rojas 129, esquina Yerbal, barrio Caballito (1405),
CABA - República Argentina
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De: JuanM Pantaleon <juanmpantaleon@gmail.com>
Date: dom, 13 nov 2022 a las 2:44
Subject: ASSANGE ES UN CASO DE BRUTAL VIOLACION DE SUS DERECHOS HUMANOS, POR DENUNCIAR EL GENOCIDIO GLOBAL DE EEUU Y SUS ESTADOS COMPLICES DE EUROPA: JULIAN ASSANGE ES INOCENTE...!!
To: Enriquito Fundora <seguridad@memoriesjibacoa.tur.cu>, Felipe Perez <felipepc6755@gmail.com>, Adela Lorente <lorente.adela@nauta.cu>


T 7 de noviembre de 2022 RUSIA
Por qué una investigación en España sobre el espionaje a Assange choca con EEUU
Luis Gonzalo Segura*

El caso de Julian Assange es el de una nota necrológica que se publica cada cierto tiempo en medios occidentales. Un caso muerto, de un hombre muerto, en una sociedad muerta. Porque Assange no solo es una víctima ejecutada en los callejones oscuros del poder, colgada en la plaza mediática como advertencia y enterrada en una fosa virtual como castigo final, sino que también es la instantánea más precisa y reveladora de la necrosis
que en la actualidad carcome a Occidente y del ciclo vital que cualquier denunciante de corrupción o malas prácticas padece en las denominadas democracias occidentales.
Assange, cada día más inocente...
Cualquier repaso somero del caso de Julian Assange demuestra cómo la inocencia de Assange cada día es más evidente y la culpabilidad de Estados Unidos cada día más insoportable, lo que no evita que sea Assange el detenido y los Estados Unidos su perseguidor. No es el mundo al revés, es Occidente.
Por un lado, la Fiscal superior de Suecia, Eva-Marie Persson, que reabrió el caso de violación y abusos sexuales contra Assange abierto en 2010, casualmente, después de las informaciones de WikiLeaks, decidió cerrarlo en noviembre de 2019. Pero lo relevante no se encuentra en el qué, sino en el cómo: el caso quedó cerrado por el debilitamiento de las evidencias y la falta de base para una acusación.
"¿Cómo puede ser posible que una agencia norteamericana se plantee el secuestro de un ciudadano en una embajada de Reino Unido y ello se tome por una cuestión menor?"
Una argumentación tan sorprendente como delirante, ya que la Fiscal superior Persson asevera que "la denunciante ha presentado un relato creíble y fiable, sus explicaciones son claras, largas y detalladas. Pero consideró que la evidencia ha perdido fuerza en grado tal que ya no hay motivo para seguir la investigación": ¿alguien puede explicar cómo una denuncia puede ser jurídicamente "creíble y fiable" y que a la vez la evidencia pierda fuerza con el paso del tiempo o por qué justo cuando tenían la posibilidad de pedir la extradición de Assange, tras casi diez años, no lo hacen?
El asunto, cuanto menos refleja contradicciones insalvables, incluso punibles: ¿puede un fiscal dejar de perseguir al responsable de un delito cuyo "relato resulta creíble y fiable" con "explicaciones claras, largas y detalladas"? ¿Por qué la denunciante no ha ejercido acciones legales contra la Fiscal superior Eva-Marie Persson tras dejar de investigar a un delincuente de una denuncia "creíble y fiable"? Discúlpenme, pero esta patraña no hay quien se la crea y jurídicamente se enmarca en el disparate más absoluto.
Y Estados Unidos, cada día más culpable
Por otra parte, en España, el juez Santiago Pedraz, uno de esos magistrados españoles en los que todavía se puede creer, ha enviado una comisión rogatoria a Estados Unidos para que remita la información que posea el Comité de Inteligencia del Congreso norteamericano (United States House Permanent Select Committee on Intelligence) al respecto de la investigación por el espionaje que sufrió Julian Assange por una empresa española durante su estancia en la Embajada de Ecuador en Londres. Varias agencias están involucradas, entre ellas, claro está, la CIA.
"Todo apunta a que tendrá serias dificultades para continuar adelante: el escándalo fue conocido hace tres años; los avances parecen escasos; y los medios de comunicación españoles informan del caso como si de un anuncio de venta de artículos de segunda mano se tratase".

 Cualquiera que conozca mínimamente cómo funcionan las agencias occidentales, el nivel de fiscalización de estas y la calidad demócrata occidental, tendrá pocas dudas al respecto del espionaje al que estaba siendo sometido Julian Assange. Porque el espionaje a Assange no es ni mucho menos un caso aislado, he ahí el reciente escándalo del caso Pegasus —el cual afectó a más de medio centenar de catalanes en España y hubo más espiados en el resto del planeta—. Pero, tras la publicación de un reportaje en Yahoo News, en el que agentes de la CIA reconocieron no solo que se le estaba espiando, sino que en el año 2017 se planteó la posibilidad de secuestrarle, Adam Schiff, presidente del Comité de Inteligencia, solicitó hace un año, en octubre de 2021, que los servicios de espionaje informasen al respecto. Y, claro, el juez Pedraz quiere saber qué es lo que han informado. No lo tendrá sencillo. Antes de seguir: ¿cómo puede ser posible que una agencia norteamericana se plantee el secuestro de un ciudadano en una embajada de Reino Unido y ello se tome por una cuestión menor?
La razón por la que el caso está siendo investigado en España se debe a que la empresa involucrada, UCE Global SL, es española —su sede se encuentra en el Sur de España (Jerez de la Frontera, Cádiz)—. Además, se encuentra dirigida por el exmilitar español David Morales. Tal y como reveló El País, esta empresa española grabó durante meses las conversaciones privadas de Assange con sus abogados, médicos, visitantes, congresistas, periodistas y otras personalidades. Tras ello, David Morales fue detenido, aunque en la actualidad se encuentra en libertad condicional acusado de delitos contra la intimidad y el secreto de las comunicaciones entre un abogado y su cliente, apropiación indebida, cohecho y blanqueo de capitales. Pero ¿será condenado?
Pedraz se ha tomado el asunto en serio, muy en serio, ya que no solo ha detallado que entre los espiados se encontraban el congresista republicano Dana Rohrabacher, el expresidente ecuatoriano Rafael Correa e, incluso, el exjefe de los servicios de inteligencia de este país, Rommy Vallejo, sino que ha solicitado las declaraciones, mediante comisión rogatoria, del exdirector de la CIA y ex secretario de Estado, Mike Pompeo, y el exjefe de contrainteligencia norteamericano, William Evanina. Sin embargo, todo apunta a que tendrá serias dificultades para continuar adelante: el escándalo fue conocido hace tres años, en el año 2019; los avances parecen, a pesar de la voluntad del juez, escasos; y los medios de comunicación españoles informan del caso como si de un anuncio de venta de artículos de segunda mano se tratase.
"La detención y ejecución social de Assange es la prueba más evidente que existe sobre la inexistencia del derecho a estar informados y la libertad de expresión en Occidente. Porque en las democracias occidentales se puede hablar de todo... menos de las democracias occidentales".
Poco importa que existan serios indicios judiciales, ya que el exjuez José de la Mata, anterior titular del Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional, ya intentó sin éxito conseguir la colaboración norteamericana. La Fiscalía Federal norteamericana solicitó conocer las fuentes del caso y más información para permitir el acceso a la información solicitada —direcciones IP desde las que se accedió a los servidores de UC Global SL en los que se almacenaba toda la información del espionaje a Julian Assange—. ¿Para qué quieren conocer las fuentes? No sé, pero ofrecer las fuentes de una denuncia a un país que ejecuta en cualquier parte del planeta sin ningún tipo de juicio a quien considera culpable y
que plantea el secuestro de ciudadanos con una normalidad que causa escalofríos no parece muy recomendable.
Manifestaciones en México
Mientras, activistas de '#24F Coalición Vida y Libertad' pidieron la liberación de Julian Assange al responsable de la Oficina para los Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, y se manifestaron frente a las embajadas de Estados Unidos y Reino Unido en Ciudad de México. Edith Cabrera pidió "respeto a los derechos humanos, a la libertad de expresión y la reivindicación del nombre de Assange, que ha sido muy difamado" porque la detención de Assange, que lleva cuatro años en prisión, atenta contra el "derecho a estar informados y a la libertad de expresión".
Por desgracia, se equivocan y mucho: la detención de Julian Assange, su ejecución social, no atenta contra el derecho a estar informados y la libertad de expresión de todos, porque para que una acción atente contra un derecho, este tiene que existir. La detención y ejecución social de Julian Assange es la prueba más evidente que existe sobre la inexistencia del derecho a estar informados y la libertad de expresión en Occidente. Porque en las democracias occidentales se puede hablar de todo... menos de las democracias occidentales. De lo contrario, el caso de Julian Assange no sería una pequeña necrológica publicada cada cierto tiempo en los espacios más marginales de los diarios, sino portada de diarios, radios y televisiones.
*Escritor

 LA HAINE 7 de noviembre de 2022

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viernes, 11 de noviembre de 2022

Fwd: Proyecto de Entrevistas Tu Historia en el Histórico

Video reportaje a Eladio González Toto  hecho por historiadoras del Museo Histórico Nacional de Buenos Aires en noviembre de 2022
Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,
"Comandante Ernesto Che Guevara"


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CABA - República Argentina
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face - Eladio González 
Vacunate contra el Corona Virus, usa barbijo y correctamente para que te cubra nariz y boca, mantené distancia preventiva, extrema la limpieza, educa en la prevención a tus hijos y a los hijos de los demás.  Doná sangre, células madre y órganos.  Se de los que AMAN y CONSTRUYEN.  No seas de los que ODIAN y DESTRUYEN. (José Martí, cubano, fué Cónsul de Argentina en Nueva York y corresponsal de nuestro argentino diario "La Nación".


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De: Silvana Kesselman <silbekes@gmail.com>
Date: jue, 10 nov 2022 a las 18:53
Subject: Re: Proyecto de Entrevistas Tu Historia en el Histórico
To: Federico Mazzagalli <federicomazzagalli@gmail.com>
Cc: Sonia Garofalo <garofalo.sonia@gmail.com>, Eladio González <eladiogonzaleztoto2@gmail.com>


Buenos días Federico,
Te adjunto los enlaces para poder descargarlas. Si tenés algún incoveniente, avisanos.


El jue, 10 nov. 2022 18:32, Federico Mazzagalli <federicomazzagalli@gmail.com> escribió:
Buenas tardes ! ¿Cómo están ?

Por si no lo recuerdan soy la persona que le ayudó a Eladio con el Zoom.

Queremos saber si es posible dar con el material de la entrevista ?

Desde ya muchas gracias

Saludos!



martes, 8 de noviembre de 2022

Fwd: EL FASCISMO VISTO DE NUESTRA AMÉRICA


Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,
"Comandante Ernesto Che Guevara"

calle Rojas 129, esquina Yerbal, barrio Caballito (1405),
CABA - República Argentina
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face - Eladio González 
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De: JuanM Pantaleon <juanmpantaleon@gmail.com>
Date: mar, 8 nov 2022 a las 16:13
Subject: EL FASCISMO VISTO DE NUESTRA AMÉRICA
To: Abel Pérez <lebapg@nauta.cu>, Felipe Perez <felipepc6755@gmail.com>, Adela Lorente <lorente.adela@nauta.cu>


MUY IMPORTANTE AHORA MISMO...!
PANTA🇨🇺♥️🌿
8.11.22.

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DOCUMENTOS: EL FASCISMO Y MUSSOLINI VISTO DESDE NUESTRAMÉRICA
Un mundo de sensaciones
31/10/2022
PuroChamuyo

A fines de octubre de 1922 se concretó la Marcha sobre Roma, protagonizada por la andrajosa caterva de seguidores de Mussolini. Antes de esa circunstancia, como en (casi) todas, ya las clases medias asustadas y la burguesía aplaudieron, financiaron y participaron del armado de los batallones anti-sindicales, anti-socialistas, mientras sectores liberales y monárquicos 'de la cultura' le daban letra y música.

El máximo documento escrito en castellano, mientras el fascismo de Mussolini estaba empezando a crecer y desplegarse, mientras ya se había concretado el golpe de Primo de Rivera en España, y mientras Adolfo Hitler ya había malogrado su 'Marcha sobre Berlín', planificada el 8 de noviembre de 1923 con altas dosis de cerveza en Múnich, lo escribió un estudioso, intelectual y militante latinoamericano: José Carlos Mariátegui, bajo el título BIOLOGIA DEL FASCISMO.

Este artículo esclarecedor, forjado desde Nuestramérica, vio la luz en momentos en que el pensamiento marxista todavía discutía la naturaleza del fenómeno fascista, mientras se intentaba decodificar qué era, porque lo nuevo y lo que ilusionaba era la revolucionaria soviética.

Sin embargo, al contrario del conocido apotegma marxista, de que la historia se repite, y la tragedia se ve reiterada, tiempo después, de manera farsesca, con el fascismo ocurrió al revés: primero se produjo la farsa estrambótica del Duce irrumpiendo en los palacios romanos, llenos de polvo y pesadillas, seguido de una «corte de los milagros» armada con fusiles herrumbrosos y herramientas de carnicería, y una década después, el Führer se ocupó de la tragedia, paseando por Europa, a caballo de sus tanques, el poder de la elite financiera e industrial alemana, hasta que fue detenido en seco por los soviéticos al costo de decenas de millones de vidas.

El fascismo "clásico" tuvo sus precuelas en las que Carlos Astrada llamó "escatologías", o sea el pensamiento conquistador, colonialista, racista y antisemita que impregnaba la Europa del fin del siglo XIX, que hundía sus raíces en el irracionalismo filosófico y el fanatismo religioso, pero pareció terminar definitivamente de manera tan teatral como había comenzado, con Mussolini y su amante Petacci fusilados y colgados cabeza abajo en exhibición pública en Milán.

Sin embargo, ahora que se cumple justo un siglo, el fantasma parece resucitar. En la península itálica, la secuela del Duce se corporiza en una dama de apariencia viscosa que explota el apellido Meloni, quien compite dignamente con Mussolini por el galardón de la "Commedia del Arte".

Otras manifestaciones más o menos farsescas se diseminan por el mundo, de Brasil a Ucrania, pasando por el motociclista Duterte en Filipinas, entre tantos.

Sin embargo, la risa se nos hiela en la garganta cuando nos preguntamos por la identidad del protagonista de la tragedia subsecuente que se nos promete, la que inundará a la civilización con cenizas radioactivas a escala planetaria.

Al respecto, www.purochamuyo.com  / Cuadernos de Crisis ha ofrecido hace unas semanas, las premoniciones oscuras pero a la vez esclarecedoras que escribió Franco 'Bifo' Berardi, en su ensayo "Del fascismo futurista al geronto-fascismo". Releamos hoy las descripciones que nos llegan del lejano pasado en la voz de José Carlos Mariátegui, compatriota de la Patria Grande latinoamericana, a fin de no equivocarnos en el diagnóstico de esto que, a falta de otro nombre seguimos denominando fascismo, y sobre todo, no errar en la terapéutica.❒

Pedro Cazes Camarero

╔══════╗

MUSSOLINI Y EL FASCISMO

FASCISMO y Mussolini son dos palabras consustanciales y solidarias. Mussolini es el animador, el líder, el duce máximo del fascismo. El fascismo es la plataforma, la tribuna y el carro de Mussolini. Para explicarnos una parte de este episodio de la crisis europea, recorramos rápidamente la historia de los fasci y de su caudillo.

«Mussolini, como es sabido, es un político de procedencia socialista. No tuvo dentro del socialismo una posición centrista ni templada sino una posición extremista e incandescente. Tuvo un rol consonante con su temperamento. Porque Mussolini es, espiritual y orgánicamente, un extremista»

Su puesto está en la extrema izquierda o en la extrema derecha. De 1910 a 1911 fue uno de los líderes de la izquierda socialista. En 1912 dirigió la expulsión del hogar socialista de cuatro diputados partidarios de la colaboración ministerial: Bonomi, Bissolati, Cabrini y Podrecca. Y ocupó entonces la dirección del Avanti. Vinieron 1914 y la Guerra.

El socialismo italiano reclamó la neutralidad de Italia. Mussolini, invariablemente inquieto y beligerante, se rebeló contra el pacifismo de sus correligionarios. Propugnó la intervención de Italia en la guerra. Dio, inicialmente, a su intervencionismo un punto de vista revolucionario. Sostuvo que extender y exasperar la guerra era apresurar la revolución europea. Pero, en realidad, en su intervencionismo latía su psicología guerrera que no podía avenirse con una actitud tolstoyana y pasiva de neutralidad. En noviembre de 1914, Mussolini abandonó la dirección del Avanti y fundó en Milán Il Popolo d'Italia para preconizar el ataque a Austria. Italia se unió a la Entente. Y Mussolini, propagandista de la intervención, fue también un soldado de la intervención.

Llegaron la victoria, el armisticio, la desmovilización. Y, con estas cosas, llegó un período de desocupación para los intervencionistas. D'Annunzio nostálgico de gesta y de epopeya, acometió la aventura de Fiume. Mussolini creó los fasci di combatimento: haces o fajos de combatientes. Pero en Italia el instante era revolucionario y socialista. Para Italia la guerra había sido un mal negocio.

La Entente le había asignado una magra participación en el botín. Olvidadiza de la contribución de las armas italianas a la victoria, le había regateado tercamente la posesión de Fiume. Italia, en suma, había salido de la guerra con una sensación de descontento y de desencanto. Se realizaron, bajo esta influencia, las elecciones. Y los socialistas conquistaron 155 puestos en el parlamento. Mussolini, candidato por Milán, fue estruendosamente batido por los votos socialistas.

«…esos sentimientos de decepción y de depresión nacionales eran propicios a una violenta reacción nacionalista. Y fueron la raíz del fascismo. La clase media es peculiarmente accesible a los más exaltados mitos patrióticos. Y la clase media italiana, además, se sentía distante y adversaria de la clase proletaria socialista»

Pero esos sentimientos de decepción y de depresión nacionales eran propicios a una violenta reacción nacionalista. Y fueron la raíz del fascismo. La clase media es peculiarmente accesible a los más exaltados mitos patrióticos. Y la clase media italiana, además, se sentía distante y adversaria de la clase proletaria socialista. No le perdonaba su neutralismo. No le perdonaba los altos salarios, los subsidios del Estado, las leyes sociales que durante la guerra y después de ella había conseguido del miedo a la revolución. La clase media se dolía y sufría de que el proletariado, neutralista y hasta derrotista, resultase usufructuario de una guerra que no había querido. Y cuyos resultados desvalorizaba, empequeñecía y desdeñaba. Estos malos humores de la clase media encontraron un hogar en el fascismo. Mussolini atrajo así la clase media a sus fasci di combatimento.

«Estos malos humores de la clase media encontraron un hogar en el fascismo. Mussolini atrajo así la clase media a sus fasci di combatimento«

Algunos disidentes del socialismo y del sindicalismo se enrolaron en los fasci aportándoles su experiencia y su destreza en la organización y captación de masas. No era todavía el fascismo una secta programática y conscientemente reaccionaria y conservadora. El fascismo, antes bien, se creía revolucionario. Su propaganda tenía matices subversivos y demagógicos. El fascismo, por ejemplo, ululaba contra los nuevos ricos.

Sus principios -tendencialmente republicanos y anti-clericales- estaban impregnados del confusionismo mental de la clase media que, instintivamente descontenta y disgustada de la burguesía, es vagamente hostil al proletariado. Los socialistas italianos cometieron el error de no usar sagaces armas políticas para modificar la actitud espiritual de la clase media. Más aún. Acentuaron la enemistad entre el proletariado y la piccola borghesia, desdeñosamente tratada y motejada por algunos hieráticos teóricos de la ortodoxia revolucionaria.

«No era todavía el fascismo una secta programática y conscientemente reaccionaria y conservadora. El fascismo, antes bien, se creía revolucionario. Su propaganda tenía matices subversivos y demagógicos. El fascismo, por ejemplo, ululaba contra los nuevos ricos»

Italia entró en un período de guerra civil. Asustada por las chances de la revolución, la burguesía armó, abasteció y estimuló solícitamente al fascismo. Y lo empujó a la persecución truculenta del socialismo, a la destrucción de los sindicatos y cooperativas revolucionarias, al quebrantamiento de huelgas e insurrecciones. El fascismo se convirtió así en una milicia numerosa y aguerrida. Acabó por ser más fuerte que el Estado mismo. Y entonces reclamó el poder. Las brigadas fascistas conquistaron Roma. Mussolini, en «camisa negra», ascendió al gobierno, constriñó a la mayoría del parlamento a obedecerle, inauguró un régimen y una era fascistas.

«Italia entró en un período de guerra civil. Asustada por las chances de la revolución, la burguesía armó, abasteció y estimuló solícitamente al fascismo. Y lo empujó a la persecución truculenta del socialismo, a la destrucción de los sindicatos y cooperativas revolucionarias, al quebrantamiento de huelgas e insurrecciones. El fascismo se convirtió así en una milicia numerosa y aguerrida. Acabó por ser más fuerte que el Estado mismo. Y entonces reclamó el poder. Las brigadas fascistas conquistaron Roma»

Acerca de Mussolini se ha hecho, mucha novela y poca historia. A causa de su beligerancia política, casi no es posible una definición objetiva y nítida de su personalidad y su figura. Unas definiciones son ditirámbicas y cortesanas; otras definiciones son rencorosas y panfletarias. A Mussolini se le conoce, episódicamente, a través de anécdotas e instantáneas. Se dice, por ejemplo, que Mussolini es el artífice del fascismo. Se cree que Mussolini ha «hecho» el fascismo. Ahora bien, Mussolini es un agitador avezado, un organizador experto, un tipo vertiginosamente activo. Su actividad, su dinamismo, su tensión, influyeron vastamente en el fenómeno fascista. Mussolini, durante la campaña fascista, hablaba un mismo día en tres o cuatro ciudades.

Usaba el aeroplano para saltar de Roma a Pisa, de Pisa a Bolonia, de Bolonia a Milán. Mussolini es un tipo volitivo, dinámico, verboso, italianismo, singularmente dotado para agitar masas y excitar muchedumbres. Y fue el organizador, el animador, el condottiere del fascismo. Pero no fue su creador, no fue su artífice. Extrajo de un estado de ánimo un movimiento político; pero no modeló este movimiento a su imagen y semejanza. Mussolini no dio un espíritu, un programa, al fascismo. Al contrario, el fascismo dio su espíritu a Mussolini. Su consustanciación, su identificación ideológica con los fascistas, obligó a Mussolini a exonerarse, a purgarse de sus últimos residuos socialistas.

Mussolini necesitó asimilar, absorber el anti socialismo, el chauvinismo de la clase media para encuadrar y organizar a ésta en las filas de los fasci di combatimento. Y tuvo que definir su política como una política reaccionaria, anti-socialista, anti-revolucionaria. El caso de Mussolini se distingue en esto del caso de Bonomi, de Briand y otros ex-socialistas.

Bonomi, Briand, no se han visto nunca forzados a romper explícitamente con su origen socialista. Se han atribuido, antes bien, un socialismo mínimo, un socialismo homeopático. Mussolini, en cambio, ha llegado a decir que se ruboriza de su pasado socialista como se ruboriza un hombre maduro de sus cartas de amor de adolescente. Y ha saltado del socialismo más extremo al conservatismo más extremo. No ha atenuado, no ha reducido su socialismo; lo ha abandonado total e integralmente.

«Mussolini necesitó asimilar, absorber el anti-socialismo, el chauvinismo de la clase media para encuadrar y organizar a ésta en las filas de los fasci di combatimento. Y tuvo que definir su política como una política reaccionaria, anti-socialista, anti-revolucionaria»

Sus rumbos económicos, por ejemplo, son adversos a una política de intervencionismo, de estadismo, de fiscalismo. No aceptan el tipo transaccional de Estado capitalista y empresario: tienden a restaurar el tipo clásico de Estado recaudador y gendarme. Sus puntos de vista de hoy son diametralmente opuestos a sus puntos de vista de ayer. Mussolini era un convencido ayer como es un convencido hoy. ¿Cuál ha sido el mecanismo o proceso de su conversión de una doctrina a otra? No se trata de un fenómeno cerebral; se trata de un fenómeno irracional. El motor de este cambio de actitud ideológica no ha sido la idea; ha sido el sentimiento. Mussolini no se ha desembarazado de su socialismo, intelectual ni conceptualmente. El socialismo no era en él un concepto sino una emoción, del mismo modo que el fascismo tampoco es en él un concepto sino también una emoción.

Observemos un dato psicológico y fisonómico: Mussolini no ha sido nunca un cerebral, sino más bien un sentimental. En la política, en la prensa, no ha sido un teórico ni un filósofo sino un retórico y un conductor. Su lenguaje no ha sido programático, principista, ni científico, sino pasional, sentimental. Los más flacos discursos de Mussolini han sido aquéllos en que ha intentado definir la filiación, la ideología del fascismo. El programa del fascismo es confuso, contradictorio, heterogéneo: contiene, mezclados péle-méle, conceptos liberales y conceptos sindicalistas. Mejor dicho, Mussolini no le ha dictado al fascismo un verdadero programa; le ha dictado un plan de acción.

Mussolini ha pasado del socialismo al fascismo, de la revolución a la reacción, por una vía sentimental, no por una vía conceptual. Todas las apostasías históricas han sido, probablemente, un fenómeno espiritual. Mussolini, extremista de la revolución ayer, extremista de la reacción hoy, nos recuerda a Juliano. Como este Emperador, personaje de Ibsen y de Mjerowskovsky, Mussolini es un ser inquieto, teatral, alucinado, supersticioso y misterioso que se ha sentido elegido por el Destino para decretar la persecución del dios nuevo y reponer en su retablo los moribundos dioses antiguos.❒

╔══════╗

D'ANNUNZIO Y EL FASCISMO

D'Annunzio no es fascista. Pero el fascismo es d'annunziano. El fascismo usa consuetudinariamente una retórica, una técnica y una postura d'annunzianas. El grito fascista de «¡Eia, eia, alalá!» es un grito de la epopeya de D'Annunzio. Los orígenes espirituales del fascismo están en la literatura de D'Annunzio y en la vida de D'Annunzio. D'Annunzio puede, pues, renegar del fascismo. Pero el fascismo no puede renegar de D'Annunzio. D'Annunzio es uno de los creadores, uno de los artífices del estado de ánimo en el cual se ha incubado y se ha plasmado el fascismo.

Más aún. Todos los últimos capítulos de la historia italiana están saturados de d'annunzianismo. Adriano Tilgher en un sustancioso ensayo sobre la Tersa Italia define el período pre-bélico de 1905 a 1915 como «el reino incontestado de la mentalidad d'annunziana, nutrida de recuerdos de la Roma imperial y de las comunas italianas de la Edad Media, formada de naturalismo pseudopagano, de aversión al sentimentalismo cristiano y humanitario, de culto a la violencia heroica, de desprecio por el vulgo profano curvado sobre el trabajo servil, de diletantismo kilometrofágico con un vago delirio de grandes palabras y de gestos imponentes». Durante ese período, constata Tilgher, la pequeña y la media burguesía italiana se alimentaron de la retórica de una prensa redactada por literatos fracasados, totalmente impregnados de d'annunzianismo y de nostalgias imperiales.

Y en la guerra contra Austria, gesta d'annunziana, se generó el fascismo, gesta d'annunziana también. Todos los líderes y capitanes del fascismo provienen de la facción que arrolló al gobierno neutralista de Giolitti y condujo a Italia a la guerra. Las brigadas del fascismo se llamaron inicialmente haces de combatientes. El fascismo fue una emanación de la guerra. La aventura de Fiume y la organización de los fasci fueron dos fenómenos gemelos, dos fenómenos sincrónicos y sinfrónicos. Los fascistas de Mussolini y los ardite de D'Annunzio fraternizaban. Unos y otros acometían sus empresas al grito de «¡Eia, eia, alalá!» El fascismo y el fiumanismo se amamantaban en la ubre de la misma loba como Rómulo y Remo. Pero, nuevos Rómulo y Remo también, el destino quería que uno matase al otro. El fiumanismo sucumbió en Fiume ahogado en su retórica y en su poesía. Y el fascismo se desarrolló, libre de la concurrencia de todo movimiento similar, a expensas de esa inmolación y de esa sangre.

«Y en la guerra contra Austria, gesta d'annunziana, se generó el fascismo, gesta d'annunziana también. Todos los líderes y capitanes del fascismo provienen de la facción que arrolló al gobierno neutralista de Giolitti y condujo a Italia a la guerra. Las brigadas del fascismo se llamaron inicialmente haces de combatientes. El fascismo fue una emanación de la guerra»

El fiumanismo se resistía a descender del mundo astral y olímpico de su utopía, al mundo contingente, precario y prosaico de la realidad. Se sentía por encima de la lucha de clases, por encima del conflicto entre la idea individualista y la idea socialista, por encima de la economía y de sus problemas. Aislado de la tierra, perdido en el éter, el fiumanismo estaba condenado a la evaporación y a la muerte. El fascismo, en cambio, tomó posición en la lucha de clases. Y, explotando la ojeriza de la clase media contra el proletariado, la encuadró en sus filas y la llevó a la batalla contra la revolución y contra el socialismo. Todos los elementos reaccionarios, todos los elementos conservadores, más ansiosos de un capitán resuelto a combatir contra la revolución que de un político inclinado a pactar con ella, se enrolaron y concentraron en los rangos del fascismo.

Exteriormente, el fascismo conservó sus aires d'annunzianos; pero interiormente su nuevo contenido social, su nueva estructura social, desalojaron y sofocaron la gaseosa ideología d'annunziana. El fascismo ha crecido y ha vencido no como movimiento d'annunziano sino como movimiento reaccionario; no como interés superior a la lucha de clases sino como interés de una de las clases beligerantes.

El fiumanismo era un fenómeno literario más que un fenómeno político. El fascismo, en cambio, es un fenómeno eminentemente político. El condotieri del fascismo tenía que ser, por consiguiente, un político, un caudillo tumultuario, plebiscitario, demagógico. Y el fascismo encontró por esto su duce, su animador en Benito Mussolini, y no en Gabriel D'Annunzio. El fascismo necesitaba un líder listo a usar, contra el proletariado socialista, el revólver, el bastón y el aceite castor. Y la poesía y el aceite castor son dos cosas inconciliables y disímiles.

La personalidad de D'Annunzio es una personalidad arbitraria y versátil que no cabe dentro de un partido. D'Annunzio es un hombre sin filiación y sin disciplina ideológicas. Aspira a ser un gran actor de la historia. No le preocupa el rol sino su grandeza, su relieve, su estética. Sin embargo, D'Annunzio ha mostrado, malgrado su elitismo y su aristocratismo, una frecuente e instintiva tendencia a la izquierda y a la revolución. En D'Annunzio no hay una teoría, una doctrina, un concepto. En D'Annunzio hay sobre todo, un ritmo, una música, una forma. Mas este ritmo, esta música, esta forma, han tenido, a veces, en algunos sonoros episodios de la historia del gran poeta, un matiz y un sentido revolucionarios. Es que D'Annunzio ama el pasado; pero ama más el presente. El pasado lo provee y lo abastece de elementos decorativos, de esmaltes arcaicos, de colores raros y de jeroglíficos misteriosos. Pero el presente es la vida. Y la vida es la fuente de la fantasía y del arte. Y, mientras la reacción es el instinto de conservación, el estertor agónico del pasado, la revolución es la gestación dolorosa, el parto sangriento del presente.

Cuando, en 1900, D'Annunzio ingresó en la Cámara italiana, su carencia de filiación, su falta de ideología, lo llevaron a un escaño conservador. Mas un día de polémica emocionante entre la mayoría burguesa y dinástica y la extrema izquierda socialista y revolucionaria, D'Annunzio, ausente de la controversia teorética, sensible sólo al latido y a la emoción de la vida, se sintió atraído magnéticamente al campo de gravitación de la minoría. Y habló así a la extrema izquierda: «En el espectáculo de hoy he visto de una parte muchos muertos que gritan, de la otra pocos hombres vivos y elocuentes. Como hombre de intelecto, marcho hacia la vida». D'Annunzio no marchaba hacia el socialismo, no marchaba hacia la revolución. Nada sabía ni quería saber de teorías ni de doctrinas. Marchaba simplemente hacia la vida. La revolución ejercía en él la misma atracción natural y orgánica que el mar, que el campo, que la mujer, que la juventud y que el combate.

Y, después de la guerra, D'Annunzio volvió a aproximarse varias veces a la revolución. Cuando ocupó Fiume, dijo que el fiumanismo era la causa de todos los pueblos oprimidos, de todos los pueblos irredentos. Y envió un telegrama a Lenin. Parece que Lenin quiso contestar a D'Annunzio. Pero los socialistas italianos se opusieron a que los Soviets tomaran en serio el gesto del poeta. D'Annunzio invitó a todos los sindicatos de Fiume a colaborar con él en la elaboración de la constitución fiumana. Algunos hombres del ala izquierda del socialismo, inspirados por su instinto revolucionario, propugnaron un entendimiento con D'Annunzio. Pero la burocracia del socialismo y de los sindicatos rechazó y excomulgó esta proposición herética, declarando a D'Annunzio un diletante, un aventurero. La heterodoxia y el individualismo del poeta repugnaban a su sentimiento revolucionario.

D'Annunzio, privado de toda cooperación doctrinaria, dio a Fiume una constitución retórica. Una constitución de tono épico que es, sin duda, uno de los más curiosos documentos de la literatura política de estos tiempos. En la portada de la Constitución del Arengo del Carnaro están escritas estas palabras: «La vida es bella y digna de ser magníficamente vivida». Y en sus capítulos e incisos, la Constitución de Fiume asegura a los ciudadanos del Arengo del Carnaro, una asistencia próvida, generosa e infinita para su cuerpo, para su alma, para su imaginación y su músculo. En la Constitución de Fiume existen toques de comunismo. No del moderno, científico y dialéctico comunismo de Marx y de Lenin, sino del utópico y arcaico comunismo de la República de Platón, de la Ciudad del Sol de Campanella y de la Ciudad de San Rafael de John Ruskin.

Liquidada la aventura de Fiume, D'Annunzio tuvo un período de contacto y de negociaciones con algunos líderes del proletariado. En su villa de Gardone, se entrevistaron con él D'Aragona y Baldesi, secretarios de la Confederación General del Trabajo. Recibió también la visita de Tchicherin, que tornaba de Génova a Rusia. Pareció entonces inminente un acuerdo de D'Annunzio con los sindicatos y con el socialismo. Eran los días en que los socialistas italianos, desvinculados de los comunistas, parecían próximos a la colaboración ministerial. Pero la dictadura fascista estaba en marcha. Y, en vez de D'Annunzio y los socialistas, conquistaron la Ciudad Eterna Mussolini y los «camisas negras».

D'Annunzio vive en buenas relaciones con el fascismo. La dictadura de las «camisas negras» flirtea con el Poeta. D'Annunzio, desde su retiro de Gardone, la mira sin rencor y sin antipatía. Pero se mantiene esquivo y huraño a toda mancomunidad con ella. Mussolini ha auspiciado el pacto marinero redactado por el Poeta que es una especie de padrino de la gente del mar. Los trabajadores del mar se someten voluntariamente. Y a su imperio. El poeta de «La Nave» ejerce sobre ellos una autoridad patriarcal y teocrática. Vedado de legislar para la tierra, se contenta con legislar para el mar. El mar lo comprende mejor que la tierra.

Pero la historia tiene como escenario la tierra y no el mar. Y tiene como asunto central la política y no la poesía. La política que reclama de sus actores contacto constante y metódico con la realidad, con la ciencia, con la economía, con todas aquellas cosas que la megalomanía de los poetas desconoce y desdeña. En una época normal y quieta de la historia D'Annunzio no habría sido un protagonista de la política. Porque en épocas normales y quietas la política es un negocio administrativo y burocrático.

Pero en esta época de neo-romanticismo, en esta época de renacimiento del Héroe, del Mito y de la Acción, la política cesa de ser oficio sistemático de la burocracia y de la ciencia. D'Annunzio, tiene, por eso, un sitio en la política contemporánea. Sólo que D'Annunzio, ondulante y arbitrario, no puede inmovilizarse dentro de una secta ni enrolarse en un bando. No es capaz de marchar con la reacción ni con la revolución. Menos aún es capaz de afiliarse a la ecléctica y sagaz zona intermedia de la democracia y de la reforma.

«Y así, sin ser D'Annunzio consciente y específicamente reaccionario, la reacción es paradójica y enfáticamente d'annunziana. La reacción en Italia ha tomado del d'annunzianismo el gesto, la pose y el acento. En otros países la reacción es más sobria, más brutal, más desnuda. En Italia, país de la elocuencia y de la retórica, la reacción necesita erguirse sobre un plinto suntuosamente decorado por los frisos, los bajo relieves y las volutas de la literatura d'annunziana»

Y así, sin ser D'Annunzio consciente y específicamente reaccionario, la reacción es paradójica y enfáticamente d'annunziana. La reacción en Italia ha tomado del d'annunzianismo el gesto, la pose y el acento. En otros países la reacción es más sobria, más brutal, más desnuda. En Italia, país de la elocuencia y de la retórica, la reacción necesita erguirse sobre un plinto suntuosamente decorado por los frisos, los bajo relieves y las volutas de la literatura d'annunziana.❒


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LA INTELIGENCIA Y EL ACEITE DE RICINO

El fascismo conquistó, al mismo tiempo que el gobierno y la Ciudad Eterna, a la mayoría de los intelectuales italianos. Unos se uncieron sin reservas a su carro y a su fortuna; otros, le dieron un consenso pasivo; otros, los más prudentes, le concedieron una neutralidad benévola. La Inteligencia gusta de dejarse poseer por la Fuerza. Sobre todo cuando la fuerza es, como en el caso del fascismo, joven, osada, marcial y aventurera.

Concurrían, además, en esta adhesión de intelectuales y artistas al fascismo, causas específicamente italianas. Todos los últimos capítulos de la historia de Italia aparecen saturados de d'annunzianismo. «Los orígenes espirituales del fascismo están en la literatura de D'Annunzio.

El futurismo -que fue una faz, un episodio del fenómeno d'annunziano- es otro de los ingredientes psicológicos del fascismo. Los futuristas saludaron la guerra de Trípoli como la inauguración de una nueva era para Italia. D'Annunzio fue, más tarde, el condottiere espiritual de la intervención de Italia en la guerra mundial. Futuristas y d'annunzianos crearon en Italia un humor megalómano, anticristiano, romántico y retórico. Predicaron a las nuevas generaciones -como lo han remarcado Adriano Tilgher y Antonio Labriola- el culto del héroe, de la violencia y de la guerra. En un pueblo como el italiano, cálido, meridional y prolífico, mal contenido y alimentado por su exiguo territorio, existía una latente tendencia a la expansión. Dichas ideas encontraron, por tanto, una atmósfera favorable. Los factores demográficos y económicos coincidían con las sugestiones literarias. La clase media, en particular, fue fácil presa del espíritu d'annunziano. (El proletariado, dirigido y controlado por el socialismo, era menos permeable a tal influencia). Con esta literatura colaboraban la filosofía idealista de Gentile y de Croce y todas las importaciones y transformaciones del pensamiento tudesco.

Idealistas, futuristas y d'annunzianos sintieron en el fascismo una obra propia. Aceptaron su maternidad. El fascismo estaba unido a la mayoría de los intelectuales por un sensible cordón umbilical. D'Annunzio no se incorporó al fascismo, en el cual no podía ocupar una plaza de lugarteniente; pero mantuvo con él cordiales relaciones y no rechazó su amor platónico. Y los futuristas se enrolaron voluntariamente en los rangos fascistas. El más ultraísta de los diarios fascistas, L'Impero de Roma, está aún dirigido por Mario Carli y Emilio Settimelli, dos sobrevivientes de la experiencia futurista. Ardengo Soffici, otro ex-futurista, colabora en Il Popolo d'Italia, el órgano de Mussolini. Los filósofos del idealismo tampoco se regatearon al fascismo. Giovanni Gentile, después de reformar fascísticamente la enseñanza, hizo la apología idealista de la cachiporra. Finalmente, los literatos solitarios, sin escuela y sin capilla, también reclamaron un sitio en el cortejo victorioso del fascismo. Sem Benelli, uno de los mayores representantes de esa categoría literaria, demasiado cauto para vestir la «camisa negra», colaboró con los fascistas, y sin confundirse con ellos, aprobó su praxis y sus métodos. En las últimas elecciones, Sem Benelli fue uno de los candidatos conspicuos de la lista ministerial.

Pero esto acontecía en los tiempos que aún eran o parecían de plenitud y de apogeo de la gesta fascista. Desde que el fascismo empezó a declinar, los intelectuales comenzaron a rectificar su actitud. Los que guardaron silencio ante la marcha a Roma sienten hoy la necesidad de procesarla y condenarla. El fascismo ha perdido una gran parte de su clientela y de su séquito intelectuales. Las consecuencias del asesinato de Matteotti han apresurado las defecciones.

Presentemente se afirma entre los intelectuales esta corriente anti-fascista. Roberto Bracco es uno de los líderes de la oposición democrática. Benedetto Croce se declara también anti-fascista, a pesar de compartir con Giovanni Gentile la responsabilidad y los laureles de la filosofía idealista. D'Annunzio que se muestra huraño y malhumorado, ha anunciado que se retira de la vida pública y que vuelve a ser el mismo «solitario y orgulloso artista» de antes. Sem Benelli, en fin, con algunos disidentes del fascismo y del filofascismo, ha fundado la Liga. Itálica con el objeto de provocar una revuelta moral contra los métodos de los «camisas negras».

Recientemente, el fascismo ha recibido la adhesión de Pirandello. Pero Pirandello es un humorista. Por otra parte, Pirandello es un pequeño burgués, provinciano y anarcoide, con mucho ingenio literario y muy poca sensibilidad política. Su actitud no puede ser nunca el síntoma de una situación. Malgrado Pirandello, es evidente que los intelectuales italianos están disgustados del fascismo. El idilio entre la inteligencia y el aceite de ricino ha terminado.

«El fascismo suele engalanarse de retórica imperialista y disimular su carencia de principios bajo algunos lugares comunes literarios; pero más que a los artesanos de la palabra ama a los hombres de acción. Mussolini es un hombre demasiado agudo y socarrón para rodearse de literatos y profesores. Le sirve más un estado mayor de demagogos y guerrilleros, expertos en el ataque, el tumulto y la agitación. Entre la cachiporra y la retórica, elige sin dudar la cachiporra»

¿Cómo se ha generado esta ruptura? Conviene eliminar inmediatamente una hipótesis: la de que los intelectuales se alejan de Mussolini porque éste no ha estimado ni aprovechado más su colaboración. El fascismo suele engalanarse de retórica imperialista y disimular su carencia de principios bajo algunos lugares comunes literarios; pero más que a los artesanos de la palabra ama a los hombres de acción. Mussolini es un hombre demasiado agudo y socarrón para rodearse de literatos y profesores. Le sirve más un estado mayor de demagogos y guerrilleros, expertos en el ataque, el tumulto y la agitación. Entre la cachiporra y la retórica, elige sin dudar la cachiporra. Roberto Farinacci, uno de los líderes actuales del fascismo, el principal actor de su última asamblea nacional, no es sólo un descomunal enemigo de la libertad y la democracia sino también de la gramática. Pero estas cosas no son bastantes para desolar a los intelectuales. En verdad, ni los intelectuales esperaron nunca que Mussolini convirtiese su gobierno en una academia bizantina, ni la prosa fascista fue antes más gramatical que ahora. Tampoco pasa que a los literatos, filósofos y artistas, a la  Artecracia como la llama Marinetti, le horroricen demasiado la truculencia y la brutalidad de la gesta de los «camisas negras». Durante tres años las han sufrido sin queja y sin repulsa.

El nuevo orientamiento de la inteligencia italiana es una señal, un indicio de un fenómeno más hondo. No es para el fascismo un hecho grave en sí, sino como parte de un hecho mayor. La pérdida o la adquisición de algunos poetas, como Sem Benelli, carece de importancia tanto para la Reacción como para la Revolución. La inteligencia, la artecracia, no han reaccionado contra el fascismo antes que las categorías sociales, dentro de las cuales están incrustadas, sino después de éstas. No son los intelectuales los que cambian de actitud ante el fascismo. Es la burguesía, la banca, la prensa, etc., etc., la misma gente y las mismas instituciones cuyo consenso permitieron hace tres años la marcha a Roma. La inteligencia es esencialmente oportunista. El rol de los intelectuales en la historia resulta, en realidad, muy modesto.

«La inteligencia, la artecracia, no han reaccionado contra el fascismo antes que las categorías sociales, dentro de las cuales están incrustadas, sino después de éstas. No son los intelectuales los que cambian de actitud ante el fascismo. Es la burguesía, la banca, la prensa, etc., etc., la misma gente y las mismas instituciones cuyo consenso permitieron hace tres años la marcha a Roma. La inteligencia es esencialmente oportunista. El rol de los intelectuales en la historia resulta, en realidad, muy modesto. Ni el arte ni la literatura, a pesar de su megalomanía, dirigen la política; dependen de ella, como otras tantas actividades menos exquisitas y menos ilustres»

Ni el arte ni la literatura, a pesar de su megalomanía, dirigen la política; dependen de ella, como otras tantas actividades menos exquisitas y menos ilustres. Los intelectuales forman la clientela del orden, de la tradición, del poder, de la fuerza, etc., y, en caso necesario, de la cachiporra y del aceite de ricino. Algunos espíritus superiores, algunas mentalidades creadoras escapan a esta regla; pero son espíritus y mentalidades de excepción. Gente de clase media, los artistas y los literatos no tienen generalmente ni aptitud ni eran  revolucionarios. Los que actualmente osan insurgir contra el fascismo son totalmente inofensivos. La Liga Itálica de Sem Benelli, por ejemplo, no quiere ser un partido, ni pretende casi hacer política. Se define a sí misma como «un vinculo sacro para desenvolver su sacro programa: por el Bien y el Derecho de la Nación Itálica: por el Bien y el Derecho del hombre itálico». Este programa puede ser muy sacro, como dice Sem Benelli; pero es, además, muy vago, muy gaseoso, muy cándido. Sem Benelli, con esa nostalgia del pasado y ese gusto de las frases arcaicas, tan propios de los poetas mediocres de hoy, va por los caminos de Italia diciendo como un gran poeta de ayer: ¡Pace, pace, pace!  Su impotente consejo llega con mucho retardo.❒

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LA TEORIA FASCISTA

La crisis del régimen fascista, precipitada por el proceso Matteotti (NdeR: asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti, secuestrado en junio de 1924), ha esclarecido y precisado la fisonomía y el contenido del fascismo.

El partido fascista, antes de la marcha a Roma, era una informe nebulosa. Durante mucho tiempo no quiso calificarse ni funcionar como un partido, El fascismo, según muchos «camisas negras» de la primera hora, no era una facción sino un movimiento. Pretendía ser, más que un fenómeno político, un fenómeno espiritual y significar, sobre todo, una reacción de la Italia vencedora de Vittorio Véneto contra la política de desvalorización de esa victoria y sus consecuencias. La composición, la estructura de los fasci, explicaban su confusionismo ideológico.

«El partido fascista, antes de la marcha a Roma, era una informe nebulosa. Durante mucho tiempo no quiso calificarse ni funcionar como un partido, El fascismo, según muchos «camisas negras» de la primera hora, no era una facción sino un movimiento. Pretendía ser, más que un fenómeno político, un fenómeno espiritual»

Los fasci reclutaban sus adeptos en las más diversas categorías sociales. En sus rangos se mezclaban estudiantes, oficiales, literatos, empleados, nobles, campesinos, y aun obreros. La plana mayor del fascismo no podía ser más policroma. La componían disidentes del socialismo como Mussolini y Farinacci; ex-combatientes, cargados de medallas, como Igliori y De Vecchi; literatos futuristas exuberantes y bizarros como Filippo Marinetti y Emilio Settimelli; ex-anarquistas de reciente conversión como Massimo Rocca; sindicalistas corno Cesare Rossi y Michele Bianchi; republicanos mazzinianos como Casalini; fiumanistas como Giunta y Giuriati; y monarquistas ortodoxos de la nobleza adicta a la dinastía de Saboya. Republicano, anticlerical, iconoclasta, en sus orígenes, el fascismo se declaró más o menos agnóstico ante el régimen y la iglesia cuando se convirtió en un partido.

La bandera de la patria cubría todos los contrabandos y todos los equívocos doctrinarios y programáticos. Los fascistas se atribuían la representación exclusiva de la italianidad. Ambicionaban el monopolio del patriotismo. Pugnaban por acaparar para su facción a los combatientes y mutilados de la guerra. La demagogia y el oportunismo de Mussolini y sus tenientes se beneficiaron, ampliamente, a este respecto, de la maldiestra política de los socialistas, a quienes una insensata e inoportuna vociferación antimilitarista había enemistado con la mayoría de los combatientes.

La conquista de Roma y del poder agravó el equívoco fascista. Los fascistas se encontraron flanqueados por elementos liberales, democráticos, católicos, que ejercitaban sobre su mentalidad y su espíritu una influencia cotidiana enervante. En las filas del fascismo se enrolaron, además, muchas gentes seducidas únicamente por el éxito. La composición del fascismo se tornó espiritual y socialmente más heteróclita. Mussolini no pudo, por esto, realizar plenamente el golpe de Estado. Llegó al poder insurreccionalmente; pero buscó, en seguida, el apoyo de la mayoría parlamentaria. Inauguró una política de compromisos y de transacciones. Trató de legalizar su dictadura. Osciló entre el método dictatorial y el método parlamentario. Declaró que el fascismo debía entrar cuanto antes en la legalidad. Pero esta política fluctuante no podía cancelar las contradicciones que minaban la unidad fascista.

No tardaron en manifestarse en el fascismo dos ánimas y dos mentalidades antitéticas. Una fracción extremista o ultraísta propugnaba la inserción integral de la revolución fascista en el Estatuto del Reino de Italia. El estado demo-liberal debía, a su juicio, ser reemplazado por el Estado fascista. Una fracción revisionista reclamaba, en tanto, una rectificación más o menos extensa de la política del partido. Condenaba la violencia arbitraria de los ras de provincias. Los ras, como se designa a los jefes o condottieri regionales del partido fascista, ejercían sobre las provincias una autoridad medioeval y despótica. Contra el rasismo, contra el escuadrismo, insurgían los fascistas revisionistas. El más categórico y autorizado líder revisionista, Massimo Rocca, sostuvo ardorosas polémicas con los líderes extremistas. Esta polémica tuvo vastas proyecciones. Se quiso fijar y definir, de una y otra parte, la función y el ideario del fascismo.

El fascismo que hasta entonces no se había cuidado sino de ser acción, empezaba a sentir la necesidad de ser también una teoría. Curzio Suckert asignaba al fascismo una ánima católica, medioeval, anti-liberal, anti-renacentista. El espíritu del Renacimiento, el protestantismo, el liberalismo, era descrito como un espíritu disolvente, nihilista, contrario a los intereses espirituales de la italianidad.

Los fascistas no reparaban en que, desde sus primeras aventuras, se habían calificado, ante todo, como asertores de la idea de la nación, idea de claros orígenes renacentistas. La contradicción no parecía embarazarlos sobremanera. Mario Pantaleoni y Michele Bianchi hablaban, por su parte, del proyectado Estado fascista como un Estado sindical. Y los revisionistas, de su lado, aparecían teñidos de un vago liberalismo. Las tesis de Massimo Rocca suscitaron la protesta de todos los extremistas. Y Massimo Rocca fue ex-confesado oficialmente por la secta fascista como un hereje peligroso. Mussolini no se mezclaba en estos debates. Ausente de la polémica, ocupaba virtualmente en el fascismo una posición centrista. Interrogado, cuidaba de no comprometerse con una respuesta demasiado precisa. «Después de todo, ¿qué importa el contenido teórico de un partido? Lo que le da la fuerza y la vida es su tonalidad, es su voluntad, es el ánima de aquéllos que lo constituyen».

«Farinacci encarna el espíritu de las escuadras de camisas negras que, después de entrenarse truculentamente en los raids punitivos contra los sindicatos y las cooperativas socialistas, marcharon sobre Roma para inaugurar la dictadura fascista. Farinacci es un hombre tempestuoso e incandescente a quien no le interesa la teoría sino la acción. Es el tipo más genuino del ras fascista. Tiene en un puño a la provincia de Cremona, donde dirige un diario Cremona Nuova que amenaza consuetudinariamente a los grupos y políticos de oposición con una segunda «oleada» fascista. La primera «oleada» fue la que condujo a la conquista de Roma. La segunda «oleada», según el léxico acérrimo de Farinacci, barrería a todos los adversarios del régimen fascista en una noche de San Bartolomé»

Cuando el trabajo de definición del fascismo había llegado a este punto, sobrevino el asesinato de Matteotti. Al principio Mussolini anunció la intención de depurar las filas fascistas. Esbozó, en un discurso en el Senado, bajo la presión de la tempestad desencadenada por el crimen, un plan de política normalizadora. A Mussolini le urgía en ese instante satisfacer a los elementos liberales que sostenían su gobierno. Pero todos sus esfuerzos por domesticar la opinión pública fracasaron. El fascismo comenzó a perder sus simpatizantes y sus aliados. Las defecciones de los elementos liberales y democráticos que, en un principio, por miedo a la revolución socialista, lo habían flanqueado y sostenido, aislaron gradualmente de toda opinión no fascista al gobierno de Mussolini.

Este aislamiento empujó al fascismo a una posición cada día más beligerante. Prevaleció en el partido la mentalidad extremista. Mussolini solía aún usar, a veces, un lenguaje conciliador, con la esperanza de quebrantar o debilitar el espíritu combativo de la oposición; pero, en realidad, el fascismo volvía a una táctica guerrera. En la siguiente asamblea nacional, del partido fascista, dominó la tendencia extremista que tiene en Farinacci su condottiere más típico. Los revisionistas, encabezados por Bottai, capitularon en toda la línea. Luego, Mussolini nombró una comisión para la reforma del Estatuto de Italia.

En la prensa fascista, reapareció la tesis de que el Estado demo-liberal debía ceder el paso al Estado fascista-unitario. Este estado de ánimo del partido fascista tuvo su más enfática y agresiva manifestación en el rechazo de la renuncia del diputado Giunta del cargo de Vicepresidente de la Cámara. Giunta dimitió por haber demandado el Procurador del Rey autorización para procesarlo como responsable de la agresión al fascista disidente Cesare Forni. Y la mayoría fascista quiso ampararlo con una declaración estruendosa y explícita de solidaridad. Tal actitud no pudo ser mantenida. La mayoría fascista, en una votación posterior, la rectificó a regañadientes, constreñida por una tempestad de protestas. Mussolini necesitó emplear toda su autoridad para obligar a los diputados fascistas a la retirada. No consiguió, sin embargo, impedir que Michele Bianchi y Farinacci se declararan descontentos de esta maniobra oportunista, inspirada en consideraciones de táctica parlamentaria.

El super-fascismo, el ultra-fascismo, o como quiera llamársele, no tiene un solo matiz. Va del fascismo rasista o escuadrista de Farinacci al fascismo integralista de Michele Bianchi y Curzio Suckert. Farinacci encarna el espíritu de las escuadras de camisas negras que, después de entrenarse truculentamente en los raids punitivos contra los sindicatos y las cooperativas socialistas, marcharon sobre Roma para inaugurar la dictadura fascista. Farinacci es un hombre tempestuoso e incandescente a quien no le interesa la teoría sino la acción. Es el tipo más genuino del ras fascista. Tiene en un puño a la provincia de Cremona, donde dirige un diario Cremona Nuova que amenaza consuetudinariamente a los grupos y políticos de oposición con una segunda «oleada» fascista.

La primera «oleada» fue la que condujo a la conquista de Roma. La segunda «oleada», según el léxico acérrimo de Farinacci, barrería a todos los adversarios del régimen fascista en una noche de San Bartolomé. Ex-ferroviario, ex-socialista, Farinacci tiene una psicología de agitador y de condottiere. En sus artículos y en sus discursos anda a cachiporrazos con la gramática. La prensa de oposición remarca frecuentemente esta característica de su prosa. Farinacci confunde en el mismo odio feroz la democracia, la gramática y el socialismo. Quiere ser, en todo instante, un genuino camisa negra. Más intelectuales, pero no menos apocalípticos que Farinacci, son los fascistas del diario L'Impero de Roma. Dirigen este diario dos escritores procedentes del futurismo, Mario Carli y Emilio Settimelli, que invitan al fascismo a liquidar definitivamente el régimen parlamentario. L'Impero es delirantemente imperialista. Armada del hacha del lictor,  la Italia fascista tiene, según L'Impero, una misión altísima en el actual capítulo de la historia del mundo. También preconiza L'Impero la segunda oleada fascista. Michele Bianchi y Curzio Suckert son los teóricos del fascismo integral. Bianchi bosqueja la técnica del estado fascista que concibe casi como un trust vertical de sindicatos o corporaciones. Suckert, director de La Conquista dello Stato, discurre filosóficamente.

Con esta tendencia convive, en el partido fascista, una tendencia moderada, conservadora, que no reniega del liberalismo ni el Renacimiento, que trabaja por la normalización del fascismo y que pugna por encarrilar el gobierno de Mussolini dentro de una legalidad burocrática. Forman el núcleo de la tendencia moderada los antiguos nacionalistas de L'Idea Nazionale absorbidos por el fascismo a renglón seguido del golpe de Estado. La ideología de estos nacionalistas es más o menos la misma de la vieja derecha liberal. Pávidos monarquistas, se oponen a que el golpe de estado fascista comprometa en lo menor las bases de la monarquía y del Estatuto. Federzoni, Paolucci, representan esta zona templada del fascismo.

Pero, por su mentalidad, por su temperamento y por sus antecedentes los fascistas del tipo de Federzoni y de Paolucci son los que menos encarnan el verdadero fascismo. Se trata, en su caso, de prudentes y mesurados conservadores. Ningún romanticismo exorbitante, ninguna desesperada nostalgia del Medioevo, los saca de quicio. No tienen psicología de condottieri. Farinacci, en cambio, es un ejemplar auténtico de fascista. Es el hombre de la cachiporra, provinciano, fanático, catastrófico, guerrero, en quien el fascismo no es un concepto, no es una teoría, sino, tan sólo, una pasión, un impulso, un grito, un «alalá».❒

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LOS NUEVOS ASPECTOS DE LA BATALLA FASCISTA

El fascismo es la reacción, como casi todos lo saben o casi todos creen saberlo. Pero la compleja realidad del fenómeno fascista no se deja captar íntegramente en una definición simplista y esquemática. El Directorio (NdeR: golpe de estado en España en 1923), también es la reacción. Y, sin embargo, no se puede estudiar la reacción en el Directorio como en el fascismo. No sólo por desdén de la estupidez fanfarrona y condecorada de Primo de Rivera y de sus secuaces. No sólo por la convicción de que estos mediocrísimos tartarines son demasiado insignificantes y triviales para influir en el curso de la historia. Sino, sobre todo, porque el fenómeno reaccionario debe ser considerado y analizado ahí donde se manifiesta en toda su potencia, ahí donde señala la decadencia de una democracia antes vigorosa, ahí donde constituye la antítesis y el efecto de un extenso y profundo fenómeno revolucionario.

En Italia, la reacción nos ofrece su experimento máximo y su máximo espectáculo. El fascismo italiano representa, plenamente, la anti-revolución o, como se prefiera llamarla, la contra-revolución. La ofensiva fascista se explica, y se cumple, en Italia, como una consecuencia de una retirada o una derrota revolucionaria. El régimen fascista no se ha incubado en un casino. Se ha plasmado en el seno de una generación y se ha nutrido de las pasiones y de la sangre de una espesa capa social. Ha tenido, cual animador, cual caudillo, a un hombre del pueblo, intuitivo, agudo, vibrante, ejercitado en el dominio y en el comando y en la seducción de la muchedumbre, nacido para la polémica y para el combate y que, excluido de las filas socialistas, ha querido ser el condottiere, rencoroso e implacable, del anti-socialismo y ha marchado a la cabeza de la anti-revolución con la misma exaltación guerrera con que le habría gustado marchar a la cabeza de la revolución.

«El fascismo es la reacción, como casi todos lo saben o casi todos creen saberlo. Pero la compleja realidad del fenómeno fascista no se deja captar íntegramente en una definición simplista y esquemática (…) el fenómeno reaccionario debe ser considerado y analizado ahí donde se manifiesta en toda su potencia, ahí donde señala la decadencia de una democracia antes vigorosa, ahí donde constituye la antítesis y el efecto de un extenso y profundo fenómeno revolucionario»

El régimen fascista, finalmente, ha sustituido, en Italia, a un régimen parlamentario y democrático mucho más evolucionado y efectivo, que el asaz embrionario y ficticio liquidado, o simplemente interrumpido, en España, por el general Primo de Rivera. En la historia del fascismo, en suma, se siente latir activa, compacta y beligerante, la totalidad de las premisas y de los factores históricos y románticos, materiales y espirituales de una anti-revolución. El fascismo se formó en un ambiente de inminencia revolucionaria —ambiente de agitación, de violencia, de demagogia y de delirio— creado física y moralmente por la guerra, alimentado por la crisis post-bélica, excitado por la revolución rusa. En este ambiente tempestuoso, cargado de electricidad y de tragedia, se templaron sus nervios y sus bastones, y de este ambiente recibió la fuerza, la exaltación y el espíritu. El fascismo, por el concurso de estos varios elementos, es un movimiento, una corriente, un proselitismo.

El experimento fascista, cualquiera que sea su duración, cualquiera que sea su desarrollo, aparece inevitablemente destinado a exasperar la crisis contemporánea, a minar las bases de la sociedad burguesa, a mantener la inquietud post-bélica. La democracia emplea, contra la revolución proletaria, las armas de su criticismo, su racionalismo, su escepticismo. Contra la revolución moviliza a la Inteligencia e invoca la Cultura. El fascismo, en cambio, al misticismo revolucionario opone un misticismo reaccionario y nacionalista. Mientras los críticos liberales de la revolución rusa condenan en nombre de la civilización el culto de la violencia, los capitanes del fascismo lo proclaman y lo predican como su propio culto. Los teóricos del fascismo niegan y detractan las concepciones historicistas y evolucionistas que han mecido, antes de la guerra, la prosperidad y la digestión de la burguesía y que, después de la guerra, han intentado renacer reencarnadas en la Democracia y en la Nueva Libertad de Wilson y en otros evangelios menos puritanos.

«El régimen fascista no se ha incubado en un casino. Se ha plasmado en el seno de una generación y se ha nutrido de las pasiones y de la sangre de una espesa capa social. Ha tenido, cual animador, cual caudillo, a un hombre del pueblo, intuitivo, agudo, vibrante, ejercitado en el dominio y en el comando y en la seducción de la muchedumbre, nacido para la polémica y para el combate y que, excluido de las filas socialistas, ha querido ser el condottiere, rencoroso e implacable, del anti-socialismo y ha marchado a la cabeza de la anti-revolución con la misma exaltación guerrera con que le habría gustado marchar a la cabeza de la revolución»

El misticismo reaccionario y nacionalista, una vez instalado en el poder, no puede contentarse con el modesto oficio de conservar el orden capitalista. El orden capitalista es demo-liberal, es parlamentario, es reformista o transformista. Es, en el terreno económico o financiero, más o menos internacionalista. Es, sobre todo, un orden consustancial con la vieja política. ¿Y qué misticismo reaccionario o nacionalista no se amasa con un poco de odio o de retractación de la vieja política parlamentaria y democrática, acusada de abdicación o de debilidad ante la «demagogia socialista» y el «peligro comunista»? ¿No es éste, tal vez, uno de los más monótonos ritornellos de las derechas francesas, de las derechas alemanas, de todas las derechas?

Por consiguiente, la reacción, arribada al poder, no se conforma con conservar; pretende rehacer. Puesto que reniega el presente, no puede conservarlo ni continuarlo: tiene que tratar de rehacer el pasado. El pasado que se condensa en estas normas: principio de autoridad, gobierno de una jerarquía, religión del Estado, etc. O sea las normas que la revolución burguesa y liberal desgarró y destruyó porque entrababan el desarrollo de la economía capitalista. Y acontece, por tanto que, mientras la reacción se limita a decretar el ostracismo de la Libertad y a reprimir la Revolución, la burguesía bate palmas; pero luego, cuando la reacción empieza a atacar los fundamentos de su poder y de su riqueza, la burguesía siente la necesidad urgente de licenciar a sus bizarros defensores.

«El experimento fascista, cualquiera que sea su duración, cualquiera que sea su desarrollo, aparece inevitablemente destinado a exasperar la crisis contemporánea, a minar las bases de la sociedad burguesa, a mantener la inquietud post-bélica. La democracia emplea, contra la revolución proletaria, las armas de su criticismo, su racionalismo, su escepticismo. Contra la revolución moviliza a la Inteligencia e invoca la Cultura. El fascismo, en cambio, al misticismo revolucionario opone un misticismo reaccionario y nacionalista»

La experiencia italiana es extraordinariamente instructiva a este respecto. En Italia, la burguesía saludó al fascismo como a un salvador. La Terza Italia cambió la garibaldina camisa roja por la mussoliniana camisa negra. El capital industrial y agrario financiaron y armaron a las brigadas fascistas. El golpe de estado fascista obtuvo el consenso de la mayoría de la Cámara. El liberalismo se inclinó ante el principio de autoridad. Pocos liberales, pocos demócratas, rehusaron enrolarse en el séquito del Duce. Entre los parlamentarios, Nitti, Amendola, Albertini. Entre los escritores, Guglielmo Ferrero, Mario Missiroli, algunos otros. Los clásicos líderes del liberalismo, —Salandra, Orlando, Giolitti— con más o menos intensidad, concedieron su, confianza a la dictadura. Transitoriamente, la adhesión o la confianza de esa gente resultó embarazosa para el fascismo; le imponía un trabajo de absorción, superior a sus fuerzas, superior a sus posibilidades. El espíritu fascista no podía actuar libremente si no digería y absorbía antes el espíritu liberal. En la imposibilidad de elaborarse una ideología propia, el fascismo corría el riesgo de adoptar, más o menos atenuada, la ideología liberal que lo envolvía.

«El misticismo reaccionario y nacionalista, una vez instalado en el poder, no puede contentarse con el modesto oficio de conservar el orden capitalista. El orden capitalista es demo-liberal, es parlamentario, es reformista o transformista. Es, en el terreno económico o financiero, más o menos internacionalista. Es, sobre todo, un orden consustancial con la vieja política. ¿Y qué misticismo reaccionario o nacionalista no se amasa con un poco de odio o de retractación de la vieja política parlamentaria y democrática, acusada de abdicación o de debilidad ante la «demagogia socialista» y el «peligro comunista»?»

La tormenta política desencadenada por el asesinato de Matteotti aportó una solución para este problema. El liberalismo se separó del fascismo. Giolitti, Orlando, Salandra, Il Giornale d'Italia, etc., asumieron una actitud de oposición. No siguieron al bloque de oposición a su retiro del Aventino.  Permanecieron en la Cámara. Parlamentarios orgánicos, no podían hacer otra cosa. El fascismo quedó aislado. A sus flancos no continúan sino algunos liberales-nacionales y algunos católicos-nacionales, esto es, los elementos más nacionalistas y conservadores de los antiguos partidos.

Las oposiciones esperaban forzar así al fascismo a dejar el poder. Pensaban que, hecho el vacío a su alrededor, el fascismo caería automáticamente. Los comunistas combatieron esta ilusión. Propusieron a la oposición del Aventino su constitución en parlamento del pueblo. Frente al parlamento fascista de Montecitorio, debía funcionar el parlamento anti-fascista del Aventino. Había que llevar, a sus últimas consecuencias políticas e históricas, el boicot de la Cámara. Pero ésta era, franca y neta, la vía de la revolución. Y el bloque del Aventino no es revolucionario. Se siente y se proclama normalizador. La invitación comunista no pudo, pues, ser aceptada. El bloque del Aventino se contentó con plantear la famosa cuestión moral: la oposición aventiniana rehusaba volver a la Cámara mientras ejerciesen el poder, cubiertos por el voto de su mayoría, los hombres sobre quienes pesaba la responsabilidad del asesinato, de Matteotti, responsabilidad que bajo un gobierno fascista, la justicia se encontraba coactada para esclarecer y examinar.

Mussolini respondió a esta declaración de intransigencia con una maniobra política. Envió a la Cámara un proyecto de ley electoral. En la práctica parlamentaria italiana este trámite precede y anuncia la convocatoria a elecciones políticas. ¿Se abstendrían también los partidos del Aventino de concurrir a las elecciones? El bloque se ratificó en su intransigencia. Insistió en la tacha moral. La prensa de oposición publicó un memorial de Cesare Rossi, escrito por éste antes de su arresto, en el cual el presunto mandante del asesinato de Matteotti acusa a Mussolini. La tacha estaba documentada. Pero la dialéctica de la oposición reposaba en un equívoco. La cuestión moral no podía dominar la cuestión política. Tenía, antes bien, que suceder lo contrario. La cuestión moral era impotente para decidir al fascismo a marcharse del gobierno.

Mussolini se lo recordó a la oposición en su acre discurso del 3 de enero en la Cámara. El preámbulo de su discurso fue la lectura del artículo 47 del Estatuto de Italia, que otorga a la Cámara de Diputados el derecho de acusar a los Ministros del Rey y de enviarlos ante la alta Corte de Justicia.

«Pregunto formalmente -dijo- si en esta Cámara o fuera de aquí existe alguien que se quiera valer del artículo 47». Y, luego, con dramática entonación, reclamó para sí todas las responsabilidades del fascismo. «Si el fascismo —declaró— no ha sido sino aceite de ricino y cachiporra, y no una pasión soberbia de la mejor juventud italiana, ¡a mí la culpa! Si el fascismo ha sido una asociación de delinquir, bien, ¡yo soy el jefe y el responsable de esta asociación de delinquir! Si todas las violencias han sido el resultado de un determinado clima histórico, político y moral, bien, ¡a mí la responsabilidad, porque este clima histórico, político y moral lo he creado yo!»

«Si el fascismo —declaró— no ha sido sino aceite de ricino y cachiporra, y no una pasión soberbia de la mejor juventud italiana, ¡a mí la culpa! Si el fascismo ha sido una asociación de delinquir, bien, ¡yo soy el jefe y el responsable de esta asociación de delinquir!»

Y anunció, en seguida, que en cuarenta y ocho horas la situación quedaría aclarada. ¿Cómo ha cumplido su palabra? En una manera tan simple como notoria. Sofocando casi totalmente la libertad de prensa. La oposición, privada casi de la tribuna de la prensa, resulta perentoria y rudamente invitada a tornar a la tribuna del parlamento. En el Aventino se prepara ya el retorno a la Cámara.

En un reciente artículo de la revista Gerarchia, titulado «Elogio a los Gregarios», Mussolini revista marcialmente las peripecias de la batalla. Polemiza con la oposición. Y exalta la disciplina de sus tropas. «La disciplina del fascismo -escribe- tiene verdaderamente aspectos de religión». En esta disciplina reconoce «el ánimo de la gente que en las trincheras ha aprendido a conjugar, en todos los modos y tiempos, el verbo sagrado de todas las religiones: obedecer» y «el signo de la nueva Italia que se despoja una vez por todas de la vieja mentalidad anarcoide con la intuición de que únicamente en la silenciosa coordinación de todas las fuerzas, a las órdenes toria».

Aislado, bloqueado, boicoteado, el fascismo deviene más beligerante, más combativo, más intransigente. La oposición liberal y democrática lo ha devuelto a sus orígenes. El ensayo reaccionario, libre del lastre que antes lo entrababa y enervaba interiormente, puede ahora cumplirse en toda su integridad. Esto explica el interés que, como experiencia histórica, tiene para sus contemporáneos la batalla fascista.

El fascismo, que durante dos años se había a Noulens. El consejo de guerra acordó la reacontentado casi con representar en el poder el papel de gendarme del capitalismo, pretende hoy reformar sustancialmente el Estatuto de Italia. Se propone, según sus líderes y su prensa, crear el Estado fascista. Insertar la revolución fascista en la Constitución italiana. Una comisión de dieciocho legisladores fascistas, presidida por el filósofo Giovanni Gentile, prepara esta reforma constitucional. Farinacci, líder del extremismo fascista, llamado en esta emergencia a la secretaría general del partido, declara que el fascismo «ha perdido dos años y medio en el poder».

Ahora, liberado de la pesada alianza de los liberales, purgado de los residuos de la vieja política, se propone recuperar el tiempo perdido. Todos los capitanes del fascismo hablan un lenguaje más exaltado y místico que nunca. El fascismo quiere ser una religión. Giovanni Gentile en un ensayo sobre los «caracteres religiosos de la presente lucha política», observa que «hoy se rompen, en Italia, a causa del fascismo, aquellos que parecían hasta ayer los más sólidos vínculos personales de amistad y de familia». Y de esta guerra, el filósofo del idealismo no se duele. El filósofo del idealismo es, desde hace algún tiempo, el filósofo de la violencia. Recuerda, en su ensayo, las palabras de Jesucristo: Non veni pacem mitters, sed gladium. Ignem veni mittere in terrain. Y remarca, a propósito de la cuestión moral, que «esta tonalidad religiosa de la psicología fascista ha generado la misma tonalidad en la psicología anti-fascista».

Giovanni Gentile, poseído de la fiebre de su facción, exagera ciertamente. En el Aventino no ha prendido aún la llama religiosa. Menos aún ha prendido, ni puede prender, en Giolitti. Giolitti y el Aventino representan el espíritu y la cultura demo-liberales con todo su escepticismo, con todo su racionalismo, con todo su criticismo.

La lucha presente devolverá al espíritu liberal un poco de su antigua fuerza combativa. Pero no logrará que renazca como fe, como pasión, como religión. El programa del Aventino y de Giolitti es la normalización. Y por su mediocridad, este programa no puede sacudir a las masas, no puede exaltarlas, no puede conducirlas contra el régimen fascista.

Sólo en el misticismo revolucionario de los comunistas se constatan los caracteres religiosos que Gentile descubre en el misticismo reaccionario de los fascistas. La batalla final no se librará, por esto, entre el fascismo y la democracia.❒❒

José Carlos Mariátegui –

La escena contemporánea (1925) . BIOLOGIA DEL FASCISMO


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