lunes, 25 de mayo de 2020

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Un buque petrolero y una lancha de la Guardia Revolucionaria Islámica (archivo)

Llegada de buques iraníes a Venezuela:

El principio del fin del imperio militar estadounidense

© AP Photo / Vahid Salemi

Resultado de imagen de HISPANTV- 24.05.2020

Conforme se escribe este artículo, la tensión aumenta en el Caribe. Cinco buques iraníes con gasolina zarparon de costas de ese país para abastecer al país suramericano.

Desde la Casa Blanca se han proferido amenazas contra la iniciativa, mientras que el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní advirtió a Estados Unidos que cualquier ataque a sus buques cisternas y petroleros son "ilegales, peligrosos y provocativos" y que se reserva tomar las medidas adecuadas para responder a cualquier agresión.

Buque petrolero (imagen referencial)

Mientras tanto, el presidente Nicolás Maduro ha ordenado el despliegue de los ejercicios militares Escudo Bolivariano Caribe I, en la Isla de la Orchila y el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, informó que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) protegería las embarcaciones, luego que tocaran aguas venezolanas.

Los análisis y prospectivas se despliegan con la velocidad con que lo permiten las nuevas redes de tecnología. Sin embargo, visto el escenario actual, con un Estados Unidos que ha quedado desnudo en sus debilidades por culpa del coronavirus, la dificultad que implica una agresión contra Irán, que podría significar un nuevo desequilibrio en el ya golpeado mercado energético mundial, tal parece que dos hechos van a sucederse: los barcos llegarán sin contratiempos y Estados Unidos dará un paso más en su declive como potencia hegemónica.

Palabras proféticas


Hace poco más de un año, el internacionalista Martín Pulgar, hacía una reflexión que en la coyuntura actual, ahora, cobra plena vigencia.

"Hay que recordar que Estados Unidos se hizo imperio a través del control del Caribe. Ellos se consideran imperio a través de lo que llaman el ‘Mediterráneo Americano’. Si tú no controlas tu extranjero cercano y lo dominas, no eres potencia, pierdes peso en la geopolítica mundial", afirmó.

Bandera de EEUU

Pulgar tenía claro que una situación tan extraordinaria como la que Irán y Venezuela generen un reto semejante, sólo podía tener un significado: "El fin del imperio, así como ellos lo ven".

El germen de cercar a Venezuela en el Caribe fue expuesto en una reunión secreta del think tank estadounidense Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el 10 de abril de 2019.

Uno de los invitados a la reunión fue Fernando Cutz, a quien el periodista Max Blumenthal ha llamado "el arquitecto del golpe de Estado en Venezuela".

Cutz, quien perteneció al Consejo de Seguridad Nacional del Grupo Cohen, asesoró estrechamente al embajador estadounidense William Brownfield, en torno a una estrategia para "dividir el círculo íntimo de Nicolás Maduro", reportó Blumenthal, en su momento.

Gasolina (imagen referencial)

Cutz siempre tuvo clara la estrategia. En una declaración publicada por el diario La Vanguardia, sostiene que en el caso venezolano "No es posible una invasión, pero algo de baja intensidad, como un bloqueo naval, tal vez serviría para salir de esta situación de tablas", afirmó.

Para Carlos Machado, politólogo y jefe de sala situacional en el Observatorio Internacional de la Juventud y los Estudiantes de Venezuela, la idea del bloqueo no es sólo un ejercicio de presión a Venezuela sino, precisamente, manera de hacer explícito el poder de Estados Unidos en el Hemisferio.

"Si lo llevamos al contexto del Océano Atlántico, podría verse cómo la influencia que ejerce Estados Unidos desde su costa sur hacia el Mar Caribe ya que, desde la perspectiva del teórico Alfred Mahan, el país norteamericano debía conservar al Golfo de México y al Mar Caribe como zonas exclusivamente estadounidenses y, también debía evitar por cualquier medio el dominio de cualquier otra potencia extranjera", afirma.

El inminente arribo de los buques iraníes hacia Venezuela, ha provocado, en palabras de Machado, que "el gobierno de los Estados Unidos comience pronunciarse de forma desaforada, ya que para ellos se está violentando su espacio vital y, a su vez, caen en el dilema de ¿si entran en un conflicto directo con Irán? O no, porque hay que señalar que la guerra a nivel naval involucra mucho desgaste y ambos ejércitos están muy bien equipados".

Argumentos presentes

Un casco y la bandera de EEUU
© CC0 / Pixabay

Nicolás Goschenko Spokoiski, comodoro mayor, presidente de la Organización de Salvamento y Seguridad Marítima de los Espacios Acuáticos de la República Bolivariana de Venezuela afirma, sin filtros, que más allá de los deseos, "Estados Unidos no tiene el poder para evitar el ingreso de los buques iraníes".

Su lógica parece abrazar la belleza de la sencillez. A su juicio, Estados Unidos siempre ha evitado emprender guerras abiertas cerca de sus fronteras: si los barcos ya han pasado por el Mediterráneo y el Estrecho de Gibraltar, no serán atacados en el Caribe.

Sin embargo, el que una agresión directa sea descartada es imposible prever que el despliegue hecho por Estados Unidos y sus socios militares de la OTAN, no pueda ser usado para provocar un falso positivo, considera el analista.

"La fuerza de tarea naval multinacional Europea se mantiene operando con precauciones, debido a las medidas preventivas ante la COVID-19. No da muestras de cumplir en exclusiva una misión combinada, pero no se puede descartar que no lo hagan. En especial con Holanda y Francia", apunta.

Antonio Guterres, secretario general de la ONU
© Sputnik / Vladimir Astapkovich

Según datos aportados por Nicolás Goschenko, para el jueves de 14 de mayo, las ubicaciones de las distintas fuerzas militares en el Caribe eran las siguientes:

"Los buques de guerra de los EEUU, USS KANSAS CITY LCS22, estaban atracados en el Puerto de Colón, Canal de Panamá; dos al sur de Cuba y otros dos al sur de Jamaica. El Comando Sur reportó que había cuatro buques en patrullaje, el buque de vigilancia litoral USS DETROIT LCS7, los destructores USS PREBLE DDG88, USS LASSEN DDG82 y USS FARRAGUT DDG99. Dos de ellos eran escoltas del portaviones USS HARRY TRUMAN CVN75, en el despliegue que hizo a Medio Oriente. En relación a los buques de Holanda: el destructor HMNLS ZEELAND operaba con los Guardacostas de Curazao, DCCG P810 JAGUAR y P811 PANTHER. Además, las fuentes abiertas revelaron que se hicieron varios vuelos de aviones con tareas de inteligencia en el Caribe: a las 22 horas avión P3 OMAHA 45 y OMAHA 49, en misión al sur de República Dominicana y Bahamas. Avión DC10 30 SPUR52 83-0079 en la costa de Nicaragua".

Sin embargo, más allá de mostrar músculo a través de ese despliegue, el analista Carlos Machado considera que a Estados Unidos no le queda más opción que decantarse por aplicar medidas de sanción administrativa y comercial a los buques. Es decir, continuar ejerciendo presión no a través de la agresión militar directa, sino de las medidas coercitivas unilaterales que le dificulten, aún más, a ambos países establecer relaciones comerciales con libertad.

Estación de combustibles en Caracas
© REUTERS / Manaure Quintero

Bloquear marítimamente a Venezuela no es posible si la determinación de dos pueblos es lo suficientemente fuerte y sincera. Por tanto, así como lo afirmamos hace ya un año: "Si hacemos una sumatoria, las condiciones para que se cumplan los planes de los asesores de seguridad nacional de Trump y el Pentágono en torno a un bloqueo naval, existen. Sin embargo, para que los planes se pongan en práctica y más aún, tengan éxito deben suceder muchas otras circunstancias. Una de ellas, y es a la que más deben estarle dando vueltas los militares y políticos en Washington, es: ¿vamos a impedir que un avión o barco ruso, chino, iraní o turco entre a Venezuela con alimentos y medicinas? Y de ser positiva la respuesta, surgiría una última y muy importante cuestión ¿cómo lo harían? No es del todo fácil, verle la cara a la tercera guerra mundial ¿verdad?".

Uno de los buques iraníes con destino a Venezuela navega en aguas internacionales (archivo)

Así fue la llegada a Venezuela del primer buque iraní con combustible | Vídeos

© AP Photo / Marcos

Resultado de imagen de HISPANTV- 24.05.2020

Unas imágenes de la llegada a Venezuela de la primera de las cinco embarcaciones iraníes cargadas con combustible se compartieron en las redes.
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La embajada de Irán en Caracas comunicó la llegada a Venezuela del primer buque enviado por el país persa y agradeció el respaldo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Un buque petrolero y una lancha de la Guardia Revolucionaria Islámica (archivo)
© AP Photo / Vahid Salemi

"Hoy más que nunca, los vínculos de amistad y hermandad entre Irán y Venezuela son fuertes y profundos. Llegó el primer tanquero. Gracias a FANB para escoltarlos. ¡Viva la amistad Irán-Venezuela!", escribió la misión diplomática en su cuenta de Twitter.

La embajada iraní compartió, además, un vídeo registrado desde la cubierta de la primera embarcación al acercarse a las costas venezolanas.

La salida de los tanqueros de Irán con destino a Venezuela provocó una nueva tensión entre Teherán y Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó incluso con atacarlos. El gobierno iraní, por su parte, advirtió que no toleraría 'problemas' causados por EEUU a los petroleros enviados a Venezuela.

Estados Unidos:

Los Piratas del Caribe


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

 

Pablo Jofré Leal
Resultado de imagen de HISPANTV- 23 de mayo de 2020

El gobierno del presidente Donald Trump supera los alcances de la industria del cine de EE.UU., en materia de liderazgo en conductas de piratería internacional.

La industria del cine estadounidense queda pequeña en la muestra de sus producciones cinematográficas, frente a la actuación del presidente estadounidense, Donald Trump, en materia de liderazgo en conductas de piratería internacional.

Efectivamente, Donald Trump y el régimen cívico-militar que dirige superan los alcances e intereses que representaba el pirata Jack Sarro, interpretado por el actor Johnny Deep en la saga de los Estudios Disney de Los Piratas del Caribe. Un Trump que ha comenzado a utilizar técnicas propias de aquellos personajes, que asolaban los mares entre la primera mitad del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII, fundamentalmente. Ya sea actuando con patente de corso**, bucaneros, filibusteros o por vía directa, a través de sus fuerzas navales. Como acontecía con el Imperio Británico, que asolaba las ciudades de las costas de las colonias del otrora Imperio Español, a la vez que atrapaba sus barcos cargados de tesoros provenientes, principalmente de tierras americanas, camino a esa “vaca tragona y derrochadora que era la monarquía hispana”.

Un Trump que, en este siglo XXI, ha dado una nueva dimensión al concepto de pirata internacional, pues no contento con chantajear al mundo, someter a bloqueo a las naciones a las cuales desprecia, robar sus fondos invertidos en bancos extranjeros, entregar empresas para el usufructo de camarillas políticas implicadas en procesos de desestabilización, también incursiona en el robo de verdaderos tesoros en época de COVID-19: ventiladores mecánicos, kits de detección del virus COVID-19, guantes quirúrgicos, mascarillas y todo aquello que pueda ser usurpado, ya sea en aeropuertos extranjeros o haciendo uso de las leyes filibusteras, que suele aplicar en virtud de su poderío económico y militar.

Ha sido así incluso con naciones amigas, a quienes ha esquilmado despachos ya pagados y que en el aeropuerto ha significado subir la oferta hasta en tres veces a lo que ya se había pagado, para cambiar la dirección de destino. Así fue manifestado por el gobierno alemán, que denunció al gobierno estadounidense como un “pirata moderno”, usando métodos propios no sólo de aquellos personajes que actuaban en el mar, sino de pistoleros del salvaje oeste. El senador de la ciudad de Berlín, Andreas Geiser, inculpó al gobierno estadounidense, que desvió 200 mil máscaras de protección contra la COVID-19, que iban destinadas a la Policía de Berlín, acción efectuada en la ciudad de Bangkok “Tal y como están las cosas, asumimos que esto está relacionado con la prohibición del gobierno de Estados Unidos de exportar máscaras. Consideramos que esto es un acto de piratería moderna”, declaró Geiser.
En la misma fecha –principios del mes de abril del 2020– la compañía estadounidense 3M dio a conocer que el presidente Trump solicitó a esta multinacional que dejara de exportar, tanto a Canadá como a Latinoamérica, mascarillas o respiradores N95, altamente demandados en medio de la pandemia de la COVID-19. Francia, por su parte, censuró la conducta de intermediarios estadounidenses, que pagaron hasta tres veces el valor de una carga, a punto de ser embarcada en un avión destinado al país europeo. Renaud Muselier, el gobernador de la región sudeste de Provenza-Alpes-Costa Azul en Francia sostuvo que, en un momento en que el país europeo enfrenta una crisis por la escasez de equipo médico, Estados Unidos compró un avión cargado de mascarillas producidas en China, que estaba a punto de partir hacia Francia.

El comportamiento estadounidense respecto a las relaciones con los países, la forma de encauzar su comercio e, incluso, combatir males que afectan al conjunto del planeta, sitúan a Washington al margen de las leyes internacionales. Se comporta como un pirata, definido por el escritor Manuel Lucena “como aquel que robaba por cuenta propia… un enemigo del comercio que se mueve exclusivamente por su afán de lucro, sin discriminar ningún pabellón nacional”. Alguien situado, por ende, al margen del sistema imperante en la época y que, en su gran mayoría, puede ser considerado como miserable, delincuente y desertor. Descripción exacta para aquel desdichado, roba los artículos que otros requieren, delincuente pues lo concreta, utilizando medios ilícitos para ello como un vulgar delincuente y, además, al efectuarlo fuera de las leyes internacionales se comporta como un desertor.

En los últimos días, la conducta del matón de barrio, que caracteriza a Estados Unidos, su actuar fuera de los cánones de respeto a las leyes internacionales han desbordado todo lo posible de soportar por un planeta bajo los efectos de una pandemia global. Además, con efectos sanitarios, económicos y pocas posibilidades de cambios positivos en el breve plazo, que hacen más condenable esta conducta propia de personas al margen de la ley. Un gobierno estadounidense que amenaza a diestra y siniestra, que sanciona a quien osa enfrentarlo, que bloquea los activos de aquellos países a los cuales quiere usurpar sus riquezas naturales. Una administración que, lo mismo, se enfrenta a China que a la Federación Rusa, Venezuela, Cuba, a la República Islámica de Irán e, incluso, países aliados que han tenido que ceder frente a la prepotencia de Washington.

La situación más candente se vive con relación a las amenazas vertidas por Trump y su equipo cívico-militar contra Irán, quien en su legítimo derecho de comerciar con quien desee y vender sus productos, en este caso petróleo por Venezuela, a quien esté dispuesto a comprarlo, lo enfrenta a la amenaza militar de Washington. En específico, un freno naval a los barcos petroleros que desde puertos persas –desde Bandar Abás– navegan a puertos de la nación sudamericana. Estados Unidos, aprovechando sus determinaciones contra la República Bolivariana de Venezuela, que significó activar el envío de buques de guerra a la zona marítima cercana al país sudamericano, ha determinado que dichos navíos: el USS Detroit, USS Lassen, USS Preble y el USS Farragut, podrían ser utilizados, para detener el arribo de los buques petroleros iraníes; una amenaza inaceptable.

El ministro venezolano de Defensa, Vladimir Padrino, anunció que las Fuerzas Armadas Nacional Bolivarianas (FANB) escoltarán, en su zona marítima y aérea, a los barcos iraníes que transportan combustible a Venezuela. “Nosotros hemos establecido contacto con el ministro de Defensa de Irán: todos estos buques, cuando entren a nuestra zona económica exclusiva, serán escoltados por naves, buques y aviones de la FANB, para darles la bienvenida y decirle al pueblo iraní ‘gracias por tanta solidaridad y cooperación’, en medio de estas dificultades que está enfrentando el mundo, que es nuestra casa, por el coronavirus”.

Irán advirtió, por su parte, tanto al gobierno estadounidense como a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que se reserva su legítimo derecho a contrarrestar cualquier acción beligerante por parte de Estados Unidos. Teherán afirmó, a través de una carta enviada por el canciller Mohamad Yavad Zarif, que la política de agresión que está llevando a cabo la administración Trump viola el Derecho Internacional y que esas acciones injerencistas en el Mar Caribe “Son amenazas ilegales, peligrosas y provocativas. Un tipo de piratería, que supone un gran riesgo para la paz y seguridad internacionales”.

Como muestra de la manera distinta de comportarse y entender el respeto al Derecho Internacional, Irán, a través de su vicecanciller para Asuntos Políticos, convocó al embajador suizo en Teherán (país que representa los intereses de Estados Unidos en Irán, tras el rompimiento de relaciones internacionales, el año 1979), Marcos Lechner, para expresar la protesta de la nación persa frente a las acciones y declaraciones amenazantes de Washington, respecto al buque tanque, de bandera iraní que navega rumbo a Venezuela “El uso de medidas coercitivas u otro tipo de intimidación por parte de EE.UU. es una amenaza para […] el libre flujo de energía, y es una clara manifestación de piratería, una grave violación del Derecho Internacional y contraviene los objetivos y principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas,. Cualquier amenaza contra los buques del país persa se enfrentará a ‘la respuesta inmediata y decisiva de Irán’.

Estados Unidos quiere seguir con la saga de Piratas del Caribe, incluso ampliándola a todos los mares del mundo, creyendo que su actuación le valdrá alguna consideración como artista político del año. La dificultada radica, en que no ha considerado a otros actores internacionales, que se toman las situaciones con la seriedad y responsabilidad que merece la humanidad. Washington juega con fuego y así lo advierte Irán que, a través del portavoz del gobierno persa, Ali Rabiei, señaló que están abiertas todas las opciones para responder a Washington y su administración de gobierno, si algo llegar a concretar contra los petroleros iraníes que van a Venezuela. “Si bien Estados Unidos tiene un historial en la piratería, todavía es muy pronto para pronunciarse sobre la reacción de Irán. Pero, si comete tal error nos reservamos todas las opciones y tomaremos las respuestas proporcionales para preservar la libertad de navegación e imponer un costo sin precedente por las ilegalidades”. Irán lo ha dejado claro: van a recaer en Washington las consecuencias de cualquier acción irracional contra los barcos iraníes.

** La expresión patente de corso se refiere a la carta patente o documento oficial que alguien podía presentar (“hacer patente”) para demostrar que estaba autorizado a emprender una campaña naval para perseguir a los piratas o a embarcaciones enemigas; es decir, para hacer un corso (del latín cursus, carrera) persecución y saqueo de naves llevados a cabo no como acción de guerra, pero sí por barcos autorizados por su gobierno.

* Periodista y escritor chileno Analista internacional. Magister en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Asia Occidental y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador del portal web de análisis internacional Análisis glocal (www.analisisglocal.cl). Conductor programa Sin Fronteras en Radio Universidad de Chile. Autor del libro Palestina: Crónica de la ocupación sionista.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, en un campo de golf.5ec9b501cd49b01b0e7883fe
El energúmeno que todavía ostenta el título de Presidente de EE.UU., se divierte en el Trump National Golf Club (Sterling, Virginia), junto a un grupo de empresarios, todos sin mascarillas, inmunes que se auto-consideran a la pandemia, cuya tan caótica como indolente gestión ya ha provocado casi 100.000 muertes en ese decadente país, que en nada lo afectan, pues es propio de las mentalidades fascistas –el imbécil Jair Bolsonaro lo reconfirma– despreciar a las víctimas de sus irresponsabilidades, especialmente cuando son afrodescendientes, latinos, pobres… El patético magnate juega indiferente a los dramas de los pueblos norteamericanos y de las gravísimas consecuencias de inmorales amenazas y castigos, quizás para olvidar que la invasión mercenaria –comandada por dos norteamericanos, con contrato para asesinar líderes y dirigentes populares– fue inmediatamente aplastada por la Revolución Bolivariana y que, a estas horas, llegan a las costas de la nación venezolana buques-tanques solidarios de Irán, que la flota –incluyendo portaaviones y acorazados– EE.UU./OTAN ni siquiera intentó detener, rompiéndose el bloqueo criminal con esa enorme y hasta ridícula derrota de las prepotentes fuerzas militares al vil servicio del Imperio.

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