Esta es la hora
señalada, compañeres, la hora de la memoria de los pueblos. Esta es la hora, el
momento, el instante definitivo para decidir el destino de la Patria Grande.
Nadie puede ni debe permanecer ausente, nadie debe replegarse en la importancia
de sus propios menesteres, de sus preocupaciones personales, de sus dolencias ,
de sus enfermedades, de sus carencias, de sus ausencias, sus largas horas de
meditación estéril, nadie puede, ni debe otorgar prioridad a los negocios
personales cuando se trata de la libertad de los pueblos americanos.
En estos días, cuando el
asombro parece tener una dimensión inesperada, contemplamos las multitudinarias
marchas convocadas por la juventud chilena, con la sumatoria de generaciones
adultas, más la presencia telúrica de las clases sociales, marchando por las
alamedas invocadas por Salvador Allende, en trágica despedida, al pie de
las montañas imperturbables, los bosques del Arauco, las legiones mapuches que
la Historia devuelve, reiterada, en el oleaje imperturbable sobre la Isla
Negra, donde languidecen los versos de Neruda. En estos días, volvemos a sentir
las profundas desigualdades, el dolor de los pueblos, la memoria de
Santiago, nuevamente Santiago ensangrentada y la voz de la joven que a pesar de
todo, canta, canciones que comparten agonía, silencio y los fantasmas del
estadio en medio del desierto.
Esta es la hora. Estamos
asistiendo, presenciando, sintiendo, viviendo lo que sensible y lamentablemente
pasa en Bolivia.
Yo vivía feliz sabiendo
que gobernaba Evo, con Alvaro , yo vivía feliz porque creía que el bienestar
del pueblo con índices de buena salud, educación accesible para todos,
con instancias de vida, con pequeños y refulgentes sueños logrados, con salares
de litio cuyos destellos causan espejismos , como una reserva promisoria, yo
vivía feliz, como tantas otras personas que sienten alegría por el bienestar de
los pueblos. Sin embargo, en estas tierras que forman parte del
incomparable relato de las venas abiertas de América Latina de Galeano, en
estas tierras anidan indescriptibles ambiciones, monstruos de rara magnitud,
con ojos alucinados, que algún estudioso tal vez pudiera reconocer entre las
figuras alucinantes del Carnaval de Oruro. No sé , francamente, no sé si el
estudioso reconocería en las delirantes figuras la mágica obsesión del dólar
con destellos quiméricos y nefastos.
Ahora, Bolivia está en
peligro. La vida del pueblo boliviano está en peligro. Se trata de un golpe de
estado típico, programado por el Presidente Trump, los secretarios de Estado de
U.S.A., la corte de los milagros reaccionaria del mundo que llaman civilizado,
cuya civilización se ha puesto a prueba, diría Toymbee, una vez más, en
esta América doblegada.
Hace pocas horas, una
gran alegría vino a colmar la copa de la esperanza, con la liberación de Lula.
La esperanza es Lula, la
esperanza es el próximo gobierno de Alberto y Cristina en Argentina.
La esperanza , a partir
de estos momentos definitivos, debe ser la proclama libertaria de Tupac Katari,
recordada por Alvaro García Linera en circunstancias, en horas, definitivas.
Por estos motivos,
trágicos y nefastos, compañeres, con lenguaje inclusivo, más o menos, me
dirijo a ustedes. Vosotras y vosotros, sentados a la vera de los caminos, con
la prodigiosa y misteriosa cajita de la loca Pandora, llamada móvil,
computadora, celular, llamada de tantas formas, me dirijo a los sabios que se
advierten recluidos en sus laboratorios, cátedras, despachos magistrales, a los
jueces hartos de leer escritos inconsistentes, a los abogados desvanecidos
sobre alegatos inermes, a los cirujanos que a diario se preguntan sobre los
misterios de la vida, a los neonatólogos, desconcertados ante el devenir del
género humano, a los militares, perplejos y empalidecidos, pensando seriamente
en cambiar el rumbo absurdo de sus vidas, me dirijo pronunciando discursos
reiterados, borrados siempre por la lluvia y el viento, en esta inexplicable
vocación de predicar en el desierto.
Queda, de tal modo,
fundada esta permanente instancia de reflexión, ateneo libre, de pensamiento y
palabra, con el primordial objeto de ejercer para siempre la defensa de la
Democracia, con la invocación , sugerida por Alvaro García Linera:
"Tupac Katari", héroe libertario que anunció su regreso siendo millones.
Tupac Katari, su heroica mujer, Bartolina Sisa, precursora de la Juana Azurduy,
valiente, revolucionaria y la compañera Evita, revolucionaria, promotora de los
derechos políticos de la mujer, siguiendo la senda de grandeza feminista
de Alicia Moreau de Justo, instaurando la Justicia Social en las áridas páginas
de una Historia todavía injusta.
Isabel Cabezas
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