viernes, 25 de abril de 2014

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"El país será argentino y soberano cuando el pueblo vuelva al poder". 
Escrito por Roberto Bardini
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"Palabra argentina" de Olmos, es uno de los principales órganos de la Resistencia Peronista y llega a vender 250 mil ejemplares (se cree que cuenta con un millón de lectores)
ALEJANDRO OLMOS, ESE DESCONOCIDO.
 
Por Roberto Bardini
Después de los fusilamientos del 9 de junio de 1956, el semanario Palabra Argentina, dirigido por Alejandro Olmos, se atreve a organizar Marchas del Silencio para desagraviar a las víctimas. Uno de los fusilados, el coronel Ricardo Ibazeta, es primo y amigo de Olmos. Dos mil o tres mil personas parten de las avenidas Córdoba y 9 de julio rumbo a la Plaza San Martín para depositar flores en el monumento del Libertador, desafiantes a pesar del miedo. Aguantan la represión policial y los gases lacrimógenos.
 
El editor de Palabra Argentina tiene una pequeña oficina en Bolívar al 400. Cuando los temibles “comandos civiles” aparecen por el centro, muchos de los jóvenes peronistas que se reúnen en Corrientes y Esmeralda buscan refugio en la sala de redacción.
 
El periódico, fundado el 13 de noviembre de 1955, tiene apenas ocho páginas pero desafía la represión del Decreto 4161. Lleva por subtítulo una frase: “La Tribuna del pueblo al servicio del país”. Es uno de los principales órganos de la Resistencia Peronista y llega a vender 250 mil ejemplares, por lo que se cree que cuenta con un millón de lectores.
 
En un editorial, Palabra Argentina se presenta como “tribuna de argentinos frente a la conspiración de los delincuentes públicos”. Afirma que “prostituido el funcionamiento de las instituciones y convertida en lonja de mercado esta democracia de contubernios y negocios, el país será argentino y soberano cuando el pueblo vuelva al poder”. Llega a publicar 160 números, en medio de allanamientos a la redacción, secuestros de ediciones completas, censura y cárcel.
 
Olmos fue un patriota admirable y luchador hasta el último día de su vida, a quien el 90 por ciento de sus compatriotas desconoce porque en vida fue sistemáticamente ignorado por los representantes del pensamiento “políticamente correcto”, a quienes Arturo Jauretche definió como “los profetas del odio”: académicos e historiadores oficialistas, portavoces de la cultura liberal.
 
Nacido en San Miguel de Tucumán el primero de mayo de 1924, Olmos realiza sus estudios secundarios en Buenos Aires, adonde llega acompañando al periodista José Luis Torres, autor de La década infame. En la capital, milita en la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES) y luego egresa de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Es bastante precoz: en 1937, a los 13 años de edad, tiene un programa periodístico en LRA Radio Nacional.
 
Desde muy joven comparte el pensamiento político de historiadores, políticos y escritores como José Luis Torres, Ernesto Palacio, Manuel Gálvez, Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche. Apoya el movimiento militar de junio de 1943, que acaba con una década de corrupción y fraudes, y se une al naciente peronismo en octubre de 1945.
 
Al año siguiente, sin embargo, Olmos se opone activamente a que Argentina suscriba el Tratado de Chapultepec por considerar que significa un alineamiento automático con Estados Unidos. Impugna el acuerdo ante la justicia federal y solicita su nulidad.
 
En 1947, mientras es secretario del Concejo Deliberante de Vicente López, también impugna el Plan Siderúrgico Argentino de junio de ese año porque se basa en “la asociación del Estado con una empresa extranjera que pretende inaceptables beneficios”.
 
Ambos cuestionamientos, que originan una serie de debates en la Cámara de Diputados, lo distancian del gobierno de Juan Domingo Perón. Sin embargo, en 1953, a través de John William Cooke, toma contacto con el presidente y le entrega una propuesta de creación de una Secretaría de Asuntos Latinoamericanos. También por mediación de Cooke se reconciliará definitivamente con el general en 1955.
 
Luego del derrocamiento del gobierno peronista en septiembre de 1955, Olmos pudo -por su prestigio intelectual- unirse al sector nacionalista de la Revolución Libertadora. Elige, sin embargo, erigirse en portavoz de los vencidos y en noviembre lanza Palabra Argentina. Clausurado varias veces, el semanario reaparece en 1958 y se publica con intermitencias hasta 1965.
 
A lo largo de sus años, el pensador y luchador de origen tucumano escapa al paredón de fusilamiento, vive prófugo o termina en la cárcel. Estuvo preso durante los gobiernos de Aramburu y Rojas y de Frondizi. La persecución llega a tal extremo que es privado de sus documentos de identidad y, durante mucho tiempo, no existe legalmente. Sin embargo, nunca claudica, ni baja los brazos.
 
Todavía bajo el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989), el primer ministerio del Interior después de la dictadura militar respalda a la Policía Federal en su intención de convertir a Olmos en un ser anónimo, sin documentación personal. El periodista presenta un amparo ante los jueces pero lo rechazan en primera y segunda instancia. Lleva el caso entonces ante la Suprema Corte de Justicia y logra, luego de dos años, que el tribunal falle a su favor y ordene al Estado que le entregue los documentos de identidad a los que tiene derecho como ciudadano.
 
En 1973, luego del retorno definitivo de Perón al país y durante la tercera presidencia del general, le proponen ocupar algún puesto público. No acepta. Quienes lo conocieron aseguran que su respuesta fue: “Yo no sirvo para esto. En los momentos difíciles, sí; en los triunfos, no”. En el libro Vida de Scalabrini Ortiz, Norberto Galasso reivindica que Olmos -igual que el cura Hernán Benítez, Antonio Framini, Arturo Jauretche, Alejandro Leloir y John William Cooke- “entra en todos los barullos, pero nunca en la lista de cobranzas”.
 
En 1975, sin embargo, fue asesor de gabinete del ministro del Interior, Roberto Ares, quien había sido titular de Economía en el primer gobierno de Perón. El ex director de Palabra Argentina tenía 50 años, era padre de seis hijos -resultado de dos matrimonios- y carecía de ingresos fijos. Durante toda su existencia, contó las monedas para viajar en colectivo
 
Olmos es protagonista de una epopeya del siglo veintiuno: logra que la Justicia declare que la deuda externa argentina contraída desde 1976 era “ilegítima y fraudulenta”.
 
Luego de una exhaustiva investigación, el 4 de abril de 1982 -mientras la dictadura militar fomenta la euforia popular por la invasión a las Islas Malvinas- Olmos se presenta como querellante al Juzgado Criminal Federal N° 2 e inicia el juicio a la deuda externa. Sigue aportando pruebas prácticamente hasta el último día de su vida.
 
En el transcurso de 18 años, Olmos trabaja solitariamente, arriesgando dinero y salud. La causa N° 14.467 Reúne 30 cuerpos principales de expedientes y más de 500 anexos. Más de 50 peritos trabajan en la investigación. Se presentaron más de 40 testigos e igual cantidad de declaraciones informativas. El juez Jorge Ballestero detectó más de 470 operaciones económicas y financieras ilegítimas.
 
Olmos integra la delegación argentina a la Conferencia de la Organización Internacional de Trabajo en Ginebra en 1986. Durante los dos gobiernos de Carlos Saúl Menem (1989-1999), vuelve a ser silenciado sistemáticamente igual que en la época de la Revolución Libertadora.
 
Como carece de recursos para realizar una campaña informativa y los medios de comunicación lo ignoran, Olmos publica en 1990 el libro Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa y siempre se lo ocultaron. Cinco años después, organiza un juicio popular -lamentablemente sin peso legal- presidido por el Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, que impone “condenas morales” a los ex ministros de Economía Alfredo Martínez de Hoz, Domingo Cavallo y otros cómplices del saqueo. A mediados de 1995, crea el Foro Argentino de la Deuda Externa.
 
Olmos fallece el 24 de abril del 2000, a los 76 años, sin siquiera enterarse que había triunfado en su lucha de casi dos décadas.
 
El 13 de julio, 80 días después de su muerte, el juez Ballestero dictamina que la deuda externa de la Nación “ha resultado groseramente incrementada a partir del año 1976 mediante la instrumentación de una política económica vulgar y agraviante que puso de rodillas al país a través de diversos métodos [.] que tendían, entre otras cosas, a sostener empresas y negocios privados -nacionales y extranjeros- en desmedro de sociedades y empresas del Estado que, a través de una política dirigida, se fueron empobreciendo día a día”. El fallo del magistrado, de 195 páginas, declara la deuda como “ilegal, inmoral, ilegítima y fraudulenta”.
 
Al momento de redactar estas líneas, Olmos no figura en ninguna enciclopedia, diccionario biográfico o libro de historia argentina.
 
En “La vida de un militante”, que se lee a modo de dedicatoria en la cuarta edición de “Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa...”, Norberto Galasso escribe: “Búsquelo en el Diccionario de los Argentinos, Hombres y Mujeres del Siglo XX, editado por el diario Página/12. Revise: No aparece. Ahora, vaya a la Enciclopedia Visual de la Argentina, editada por Clarín. Tampoco”.
 
Al igual que tantos otros pensadores nacionales, Alejandro Olmos es un “maldito” para la historia oficial y un ilustre desconocido para los medios de comunicación “políticamente correctos”. Como cuando en la década del 60 le negaron los documentos de identidad, muchos quieren que no exista.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Mate en familia y bombilla perforante niños en peligro Buenos Aires Antonio E. Aguero poeta puntano Bagatela Caballito




Accidente infantil Bombilla de mate perforante y lesiva Argentina 

Museo Che Guevara Chaubloqueo Irene y Toto Eladio González

En familia, felices, compartiendo el calor del mate, el sabor de la yerba alrededor de la mesa familiar.

El pequeño de la familia de añito y medio paradito en la silla bracitos sobre la mesa pide participar.

Sentimos que negarle lo que nos ve hacer y que nos produce placer sería cruel.   Pero……

Pero sí,….  hay un pero.   Hagámoslo, pero sosteniendo con sumo cuidado al niño mientras nosotros

mismos le mantenemos el mate cerca de su boquita.   Ha ocurrido, me consta que el niñito con el

mate en la mano y bombilla en boca ha resbalado de la silla y su caída fue contra la mesa y la bombilla

se le clavó en el paladar.  Le ocurrió a uno de mis nietos.  Evitemos a los niños accidentes evitables.  

La pava de agua caliente debe estar lejísimos de nuestros niños.   Estar alerta media hora ahorra marcas

De por vida y autoreproches para toda la vida.     Eladio González   toto    (abuelo de nueve príncipes)

p.d.   En premio a la paciencia que tuviste al leer el consejo y a lo amargo (aunque positivo) del mensaje

te obsequio algo hermoso sobre el mate.     Chau.     Eladio González .    toto    director museo



Digo   el   mate 

PORQUE sábado es hoy y la mañana

como una fruta desde el tala cae,

y soy joven y sano, y me navegan

tradiciones y música en la sangre,

quiero ser otra vez entre vosotros

para decir y celebrar el Mate:


De Guarania nos vino con la Yerba

que resume fragancias tropicales,

y ese barro de América que un día

vió que llegaban sigilosas naves,

con cadenas, y perros, y arcabuces,

y duras voces vulnerando el aire;

Verde Yerba de América, divina

como todas las cosas naturales;

Santa Yerba de América, sembrada

por quien hizo los ríos y las aves,

y tendió la llanura hacia naciente,

y hacia poniente levantó los Andes,

y la Coca sembró para los Quichuas,

y el Algarrobo para pan del Huarpe.


Yo era niño -recuerdo- y la primera

memoria verde se remonta al Mate,

en mi casa de Merlo, donde el día

comenzaba a girar cuando mi Madre

sorprendía el hervor de la tetera

entre volutas de vapor quemante.

Y era luego la lenta ceremonia,

vieja suma de gestos y ademanes,

aquel ir y venir de la cuchara,

la visión del azúcar, el fragante

esplendor de la Yerba, la bombilla

con doradas virolas y espirales,

y el porongo de plata que tenía

curva de seno adolescente y grácil,

y cobraba, de pronto, en la penumbra

nítida luz de religioso cáliz;

Ubre dulce me fue, mi vino verde,

mi pan primero, mi nodriza amante.

Yo recuerdo sus íntimos sabores,

Y también sus diversas variedades:

Dulce Mate del alba que se bebe

amorosamente al emprender un viaje,

en la puerta de casa mientras miro

entre neblinas despertar el valle;

Y aquel Mate primero del retorno

por la sombra con grillos de la tarde,

que nos vuelve liviana la fatiga

sobre los hombros como un ala de ave;

Y ese Mate que beben los Troperos

Cuando regresan de Salinas Grandes;

Y aquel Mate nocturno que me diera

Una muchacha cuya boca suave

Daba un beso primero a la bombilla

Como manera de poder besarme;

Y aquel Mate gustado en la cocina,

Escuchando al viejito Magallanes,

Dibujar sobre el humo las historias

Del Niño Ladino y Urdemales;

¿Y aquel Mate que sabe a beramota?

Y el que a mastuerzo y mejorana sabe;

Y el que guarda memoria del husillo;

Y el que una gota de aguardiente trae;

Y ese Mate gustado en la penumbra

Que conforman higueras y nogales,

Mientras crece la siesta, y la cigarra

El masculino corazón me tañe;

Y aquel Mate de bodas, con un gusto

A rama nueva, a porvenir, a encaje;

Y ese Mate bebido en Carolina;

Y el que bebí en la Sierra del Gigante;

Y el que un día me dieron en Trapiche;

Y el que supe gustar en Rumi-Huasi,

Y aquel fúnebre Mate que bebimos

en el velorio de Adelaida Chávez,

lamentando su muerte y admirando

su juventud de porcelana frágil….

Pueblo somos, por El ;  desde centurias 

su costumbre nos forma, como sabe

modelar un cacharro el alfarero

con la destreza de su mano suave;

El nos dio, generoso, las virtudes

que entrelazan raíces esenciales

en el nudo del ser, y nos perfilan

un idéntico rostro innumerable;

Porque en El se juntaba la Familia,

como el agua diversa sobre el cauce,

y al juntarse quebraba el egoísmo,

el monólogo torpe, las cobardes

galerías del odio, y frutecía

sobre mazorcas de granar afable;

Y nos fue profesor de democracia,

a pesar de los hierros coloniales,

porque supo igualar en la bombilla

la sed del Hijo con la sed del Padre,

el dolor de la criada y la señora,

la hartura del rico con el hambre

milenaria del pobre, de tal modo,

que supimos medir en lo que vale

la celeste razón que nos convierte

en ciudadanos civilmente iguales.


Y por qué no decir las Cebadoras,

que vestidas de sedas o percales,

o calzadas de tímida alpargata,

o con zapatos de charol brillante,

bajo el sol y la luna de la Vida

supieron darme los mejores mates;

viejas eran algunas, con el rostro

a corteza del molle semejante,

lindas eran algunas, otras feas,

desgarbadas, coquetas, elegantes,

con cabello retinto como el ala

voladora de tordos y zorzales,

o teñido por leve plenilunio,

o lo mismo que sombra de trigales,

pero en todas igual se prodigaba

la gracia criolla como miel amable.

Sólo nombres conservo, como guarda

de las flores su olor el caminante:

Doña Mercho Cornejo, Lola López,

Francisca Cuello, Evangelina Páez,

Reginalda Lucero, Pancha Orozco,

Adelina Yanzón, Rosario Baez,

Clara Chirino, Petronila Gómez,

Minerva Leyes – prima de mi padre –

Doña Delia Baigorria, Doña Isaura,

Sara Bedoya, Encarnación Morales,

y una anónima joven de Punilla,

y la por siempre recordada Carmen.


¿Por dónde andarán ahora que las digo,

Y las vuelvo una esencia para el Arte?

¿Cuál cocina gobiernan?  ¿Qué alacena

Acomodan y limpian? ¿Qué zaguanes

Las contemplan barrer por la mañana

Con las escobas de pichana? ¿Cuáles

Los arcones que ordenan en domingo?

¿Qué chirigua las oye entre los sauces?

¿Dónde sueñan, o lloran? ¿Dónde ríen?

¿Bajo cuál piedra con su nombre yacen?


De repente me callo porque siento

Una voz que me nombra, y acercarse,

Sobre un tímido andar y una mirada,

Cálido, y dulce, y nacional, el Mate….


                  Antonio Esteban Agüero

Argentino, puntano, de la Provincia de San Luis.  (fallecido hace 40 años)

informó el Museo “ ERNESTO CHE GUEVARA ” de Caballito, CABA
calle Rojas 129, esq. Yerbal, Buenos Aires  (cod. AAC 1405) 
Visitar lunes a viernes de 10 a 19 hs. (corrido) – entrada libre y gratuita
Escuela de Solidaridad con Cuba “ CHAUBLOQUEO ”
Registro donantes voluntarios de Células Madre  (INCUCAI)
Coordinador Mesa Vecinal Participativa en Seguridad de Caballito
Telef.   4 903 3285   Irene Perpiñal -  Eladio González  -  Toto  
email    museocheguevara@fibertel.com.ar              
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